Así cayó 'Óliver Solarte', el duro de Farc en la frontera


Hombres de inteligencia se infiltraron en caseríos del Putumayo para dar el golpe.

Cada semana, sin falta, 'Óliver Solarte', el hombre que en los últimos años se convirtió en el principal proveedor de plata para las Farc, se hacía llevar tres mujeres diferentes, para sus 'fiestas privadas'.

Sus últimas cenas fueron con langosta, mariscos y carne a la llanera, todo acompañado del mejor whisky. Y esta semana, cuando fue sorprendido por un comando élite de las Fuerzas Militares y de la Policía en una choza de San Miguel, cerca de la frontera con Ecuador, estaba esperando que le llevaran los celulares de alta gama y los relojes que había encargado de Quito y Bogotá.

Hasta ese grado llegó la información que entregaron a Inteligencia de la Fuerza Pública los dos informantes que fueron claves para la caída de 'Solarte', el narco de las Farc que en los últimos cinco años fue el 'zar' de la frontera colombo-ecuatoriana.

Tropas especiales se infiltraron en varios caseríos de San Miguel, La Hormiga y Puerto Asís, donde la guerrilla sigue siendo fuerte, y allí empezaron a identificar potenciales delatores. Después de seis meses, se ganaron la confianza de dos milicianos que entregaron una lista de las casas a donde solía llegar 'Solarte' cuando estaba en Colombia (porque buena parte del tiempo se movía al otro lado de la frontera) y la identidad de sus guardaespaldas.
Recibía visitas de narcos

Con toda esa información se armó una nueva operación conjunta, que incluyó desembarco de tropas por sogas en plena selva y luego el avance hasta el sitio donde estaba el capo, cerca del río Putumayo.

Aunque hubo combates, las tropas iban con un solo objetivo: 'Solarte', el encargado de mover el narcotráfico para el bloque Sur, donde ostentaba el cargo de jefe de finanzas del frente 48.

Su muerte, confirmada por versiones de inteligencia e interceptaciones (el cuerpo aún no aparece), les representa a las Farc uno de los más duros golpes de los últimos años, pues se quedan sin el contacto con los narcos, especialmente mexicanos, y los traficantes de armas.

"Permanentemente recibía visitas de narcotraficantes nacionales y extranjeros, principalmente ciudadanos mexicanos, centroamericanos, ecuatorianos y brasileños -dice un informe de inteligencia-, con quienes, luego de la negociación de droga y armamento para las Farc, organizaba suntuosas fiestas".

Toda la información recuperada (no había celulares, pero sí varios cuadernos) será clave para descubrir las redes de corrupción que mantenía a ambos lados de la frontera.

'Solarte', que incluso tenía casa en Quito, fue socio de los hermanos Ostaíza, empresarios ecuatorianos que movían coca de la guerrilla. También, según las investigaciones de la 'Farcpolítica', fue el contacto con José Ignacio Chauvín, el conocido ex funcionario del Ministerio de Seguridad ecuatoriano que terminó salpicado por las Farc.

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