Japón amaneció en estado de alerta y con miedo

El país buscaba recuperarse este sábado, un día después del terremoto de 8,8 grados.

También buscaba recuperarse del posterior tsunami que asoló la región de Tohoku, ubicada sobre la isla de Honshu, al noroeste del país.
Aunque sería más exacto decir que no amaneció, porque entre los nervios y el temor a las más de 150 réplicas que se han producido hasta el momento, fueron pocos los que lograron pegar ojo.
Este sábado, las televisoras le mostraron al país la tragedia en toda su dimensión, y le han dado una idea del trabajo que resta por hacer. Hoy, Japón también ha comprobado que si bien poco se puede hacer frente a un desastre de estas proporciones, la cultura de la prevención que les inculca a sus ciudadanos desde pequeños es la única forma de hacer frente a momentos tan dolorosos como el que vive.
En el país hay consenso sobre la importancia de la nueva herramienta de comunicación de la que se dispone ahora en caso de emergencia: las redes sociales, que han servido para informar y ubicar a familiares y desaparecidos ante el colapso de las telefonías fija y celular.
Durante la madrugada del sábado, una de las réplicas más fuertes que se sintió del sismo fue la registrada a las 3:59 en la prefectura de Nagano, que alcanzó 6 grados. Posteriormente, a las 4:32 y 05:42, las prefecturas de Gunma y otra vez Nagano fueron remecidas por movimientos de cinco y seis grados, respectivamente.
La noche del sábado, las autoridades dieron a conocer las cifras oficiales de muertos y desaparecidos: 1.800; mientras que los refugiados y evacuados suman ya 300.000 personas.
La reconstrucción
Dentro de esta cifra se cuentan 685 muertos y 643 desaparecidos solo en la prefectura de Fukushima, una de tres más dañadas. Los muertos oficiales no incluyen aún las víctimas totales causadas por el tsunami que arrasó 3.000 casas en una sola área de la prefectura de Miyagi y que está sin noticias de casi 10.000 personas en la ciudad portuaria de Minamisanriku  ni el tren de pasajeros que textualmente se 'tragó' el maremoto y que todavía no aparece.
Sobre las casas, se sabe que un millón cien mil construcciones han sido afectadas en 18 prefecturas, aunque las autoridades aceptan que aún no es posible calcular el total de daños.
A primera hora del día, los medios de comunicación ya daban cuenta del gran acopio de comida no perecedera. El abastecimiento de comida fresca es normal.
A pesar de que han surgido algunas críticas contra el gobierno por la "lentitud" con la que esta decidiendo los siguientes pasos por tomar, sobre todo para el rescate de los sobrevivientes, en general el país ya comenzó las labores de salvamento y reconstrucción, no solo material sino espiritual. El miedo y la incertidumbre se van convirtiendo en esperanza a medida que pasan las horas.

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