Concejal fue declarado culpable del crimen de su esposa. La Fiscalía pidió más de 47 años de cárcel.
Según el Juez, la defensa no pudo demostrar la veracidad de la coartada presentada por Melo, quien siempre insistió en su inocencia. La Fiscalía insiste en que la condena debe ser por homicido agravado y porte de armas.
Melo, tras conocer el sentido del fallo, insistió en su inocencia y sus abogados anunciaron que apelarán el fallo en todas las instancias posibles, incluso, ante la comunidad internacional.
El juez quinto penal, Raúl Santacruz, emitió el sentido de fallo que condenó al cabildante por el caso de la muerte de su esposa, Alejandra Díaz Lezama.
El juez le dio la razón a la Fiscalía, la Procuraduría y la defensa de la familia de Alejandra Díaz Lezama que coincidieron en que hay pruebas suficientes para vincular a Vladimir Melo con la muerte de su esposa y solicitan sentencia condenatoria.
El juez del caso avaló la mayoría de las pruebas presentadas en contra del concejal.
Melo fue vinculado al crimen por uno de los sicarios que participó en el crimen y fue condenado por estos hechos: Jonatan Torres reveló que fue Melo quien lo llevó hasta su lugar de residencia y le entregó las llaves para que entrara y asesinara a su esposa.
Pero Melo, a lo largo del juicio, no admitió el crimen, y solo reconoció que le fue infiel a su esposa y que ese comportamiento fue "un error".
Dijo que fue él quien le contó a su esposa sobre este hecho. Otros testigos aseguraron que Díaz Lezama se enteró de las aventuras de su esposo por un video en su teléfono celular.
Vladimir Melo negó que su esposa le haya recriminado por el video de la infidelidad. Además, aseguró que terminó su relación con la otra mujer para reconquistar a su esposa.
Así se planeó y ejecutó el crimen
Durante el juicio a Melo se conocieron todos los pormenores del crimen.
Según los testimonios conocidos durante el proceso, el negocio para matar a Alejandra Díaz Lezama fue cerrado por su esposo por cinco millones de pesos, en una panadería de la carrera 19A con calle 6a., en un sector de talleres de carros conocido como la Playa, en el centro de Bogotá.
Testigos de la Fiscalía aseguraron que el trato se selló el mismo día del crimen, el 17 de julio del 2009.
Melo, según se relató, se reunió con los tres sicarios que participaron en el asesinato: Luis Enrique Díaz Rivera, alias 'el Guamo', Víctor David Jiménez y Jonatan Fabián Torres Martínez, hoy condenados a 17 años de prisión, después de aceptar su participación en el homicidio.
Según los testigos, entre los cuales están los sicarios, el concejal contactó a Díaz en el sector de la Playa, donde trabajaba como mecánico, días antes del asesinato. "Yo le había arreglado un carro con un compañero, y después volvió", relató el sicario. Cuenta que se fueron a una tienda donde él se tomó unas cervezas, y que allí Melo le comentó sobre el homicidio.
Según Díaz Rivera, al comienzo Melo no le dijo que la víctima sería su esposa. "Le pregunté de quién se trataba, y me dijo que una señora".
Y llegó el día del crimen. El sicario declaró que el 17 de julio Melo llegó a su taller y lo urgió para concretar el asesinato. Allí, reveló que el objetivo era su esposa. "Ese día llamé a David y le dije: ahí está el señor al que hay que hacerle 'el trabajo'". Dijo que todo lo arreglaron en una panadería de la 19A: "Allí fue donde yo le recibí una plata a él".
Torres le dijo al juez que Melo le indicó desde el taxi en el que se dirigían hacia la casa de la pareja, en Ciudad Montes, cuál era la puerta por la que debía ingresar. "Me acuerdo (de) que tenía una ventana pequeña, como de garaje. Ahí estaba el carro". Según el sicario, cuando ingresó a la casa no había nadie, por lo cual esperó detrás de un Twingo. (Los sicarios fueron condenados a 17 años)
Sin saber lo que le esperaba, pocos minutos después de las 7 de la noche, Alejandra llegó a su casa. Según la Fiscalía, Melo le había sugerido que fuera sola a la casa por un par de pijamas para sus hijos, que ese día se iban a quedar en la casa de su suegra. Esto porque el concejal la había invitado esa noche a celebrar, pues al día siguiente, el 18 de julio, Alejandra cumplía 30 años.
Así, ella entró, atravesó el garaje, llegó al cuarto y se dirigió al clóset por las pijamas, sin percatarse de que la habían seguido. "Llegó la señora y pasó lo que pasó... Le pegué un tiro", dijo Torres.
"Lo hice porque me pagaron para matarla", agregó Torres durante la audiencia, donde aseguró que Vladimir Melo le había entregado dos millones de pesos a él. "Él me llevó hasta la casa, me dio la llave, yo entré y la maté, y ya", relató en tono cortante el sicario







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