Cuando la troncal de la calle 26 de Bogotá entre a operar, posiblemente en el segundo semestre de este año -tras casi 12 meses de millonarios retrasos-, será la que menos pasajeros moverá de todo TransMilenio.
Según las cifras oficiales, obtenidas este jueves por este diario, se espera que registre diariamente un total de 109.928 entradas de ciudadanos.
Esta demanda es la más baja, si se compara con las troncales en operación y con la que tendrá la carrera 10a., también afectada por los atrasos.
Estos datos de la 26 se conocen cuando el Distrito adicionó 150 mil millones de pesos en su construcción, debido a los problemas con el Grupo Nule.
Tan sólo el tramo encargado a los polémicos empresarios -del Cementerio Central a la Boyacá- pasó de valer 315 mil millones de pesos a $467 mil millones. Eso, sin contar con que ese contrato de los Nule se cedió a Conalvías y se acordaron cambios.
De hecho, la calle 26 que será entregada no será la misma que se planeó en el 2007, pues, por los sobrecostos, se recortaron intervenciones, como la pavimentación de los carriles para los carros particulares.
La construcción de esta troncal ha sido una pesadilla, a tal punto que, por una supuesta omisión a la hora de inspeccionar su desarrollo (y el de otras obras), el alcalde Samuel Moreno fue suspendido por la Procuraduría.
La 26 también tiene en líos a los dos últimos directores del IDU (Liliana Pardo y Néstor Eugenio Ramírez) y en la Picota al ex jefe jurídico de esa entidad, Inocencio Meléndez.
Además, el ex contralor Miguel Ángel Moralesrussi, hoy en prisión, fue señalado de actuar tardíamente en su descalabro, hecho revelado por EL TIEMPO el 22 de enero del 2010.
La 26 también es una pieza clave del 'cartel de la contratación', por supuestas irregularidades en su adjudicación, en la alcaldía de Luis Eduardo Garzón. Según la Fiscalía, los Nule falsificaron papeles para ganar ese contrato.
'No era necesaria'
Hoy viernes, precisamente, los expertos recuerdan que la 26 no era prioritaria y que era más urgente contratar la 68 o la Boyacá, por su alta demanda de pasajeros.
"No parecía ser la troncal prioritaria desde ningún punto de vista", asegura Carmenza Saldías, ex secretaria de Planeación Distrital.
"La calle 26 era la única vía rápida de Bogotá y sin problemas", agrega Fernando Rey, experto de la U. Santo Tomás.
Aunque el Conpes 3093 y el POT del 2000 establecieron un orden a la hora de hacer las troncales, eso nunca se cumplió desde el comienzo.
De hecho, en el 2004, un estudio de Logitrans estableció qué corredores ameritaban una troncal de TransMilenio y definió, sin prioridad, la 26, la 10a., la Boyacá, la 7a. y la 68.
Sin embargo, en diciembre del 2007, debido a la disponibilidad presupuestal y a un estudio que mezcló distintas variables, el Distrito optó por salir a contratar la calle 26 y la 10a.
Fernando Páez, gerente de TransMilenio, subraya hoy que, pese a su baja demanda, "la 26 será crucial, porque conectará al aeropuerto con el centro, y todo el polo de desarrollo de Ciudad Salitre".







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