LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh fraguaron un plan para juntarse en Miami y llegar a una final de la NBA con Heat. Ahora, tienen la oportunidad de ganarla. Claro, primero deben derrotar a Mavericks de Dallas, que tiene lo suyo.
Heat eliminó a un puñado de armadores a pesar de contar con una rotación mediocre de Mike Bibby y Mario Chalmers, que fueron rescatados por Wade y James. Enfrentarán a un veterano como Jason Kidd, que es un piloto más lento. Ventaja para Dallas.
Mavericks puede tener un mejor armador, banco y tiradores de tres puntos, además de un superior movimiento de pelota, pero los aleros de Miami presentan un match up imposible de igualar.
El dúo de James/Wade es demasiado para una defensa perimetral. Ventaja para Miami. Los números de James son impresionantes. Lo mejor de todo es que a pesar de jugar 44 minutos por partido y de llevar el balón por grandes periodos de tiempo, James sólo comete tres perdidas de pelota por partido. Ventaja Miami.
Sería fácil decir que esta serie la define la ofensiva de Mavericks o la defensa de Heat, pero este punto de vista no tomaría en cuenta la cantidad de opciones ofensivas que produce Miami con sus tres estrellas rodeadas de tiradores como Haslem, Bibby, Chalmers y Mike Miller.
Ambos equipos tienen cómo ganar, pero Miami tiene con qué, dado el poder defensivo y el juego ofensivo de James y Wade. Mavericks no ha jugado con un equipo que sea tan talentoso, concentrado y firme como Miami. Si lo comparamos con el béisbol, Heat es un equipo de poder que gana con el pitcheo.







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