La yegua más famosa de Sumapaz se llama 'Princesa'. Tiene los ojos grandes y una personalidad que es un diablo. Es arisca e indomable, pero sabia a la hora de atravesar los caminos accidentados de la localidad 20 de Bogotá en busca de mujeres embarazadas, niños con diarrea o campesinos con un dolor de muela de tres días.
'Princesa' hace parte de Respuesta rural equina, de la Secretaría Distrital de Salud, programa que utiliza a seis caballos para atender las emergencias médicas que ocurren en las veredas más apartadas del Sumapaz, un territorio cuyos habitantes parecen no sentirse bogotanos, pues para ir al centro de la 'gran ciudad' sólo pueden hacerlo en los dos únicos buses que salen al día y porque, además, la señal de celular no entra.
El proyecto empezó a 'cocinarse', hace un año, por un suceso
trágico: una mujer embarazada, de 19 años, no alcanzó a ser atendida.
Su humilde casa está ubicada a dos horas del Cami de Nazareth, casco urbano de Sumapaz. El bebé falleció sin nacer.
"Ese episodio nos hizo pensar en un transporte para llegar a los sitios más lejanos y atender prehospitalariamente a la comunidad.
Lo mejor era a caballo. Así nació la idea", cuenta Manuel Villamizar, director del Centro Regulador de Urgencias (Crue).
Sumapaz está dividida en cuatro veredas: Sopas, Ríos, Itsmo y Tabaco. Para llegar a ellas hay que enfrentar caminos inhóspitos en la cuchilla de la cordillera y en donde sólo caben hombre y bestia.
Héctor Campos, promotor del Cami de Nazareth, es el primero en enterarse cuando ocurre una emergencia en la vereda de Ríos, a cuatro horas a pie del pueblo. Campos visita al enfermo y, si el caso es muy grave, va hasta la escuela y se comunica por radio con William Castiblanco, enfermero jefe del mismo centro asistencial que, enterado de la situación, emprende el viaje hasta el lugar montando a 'Princesa'. Esta vez, el viaje sólo dura dos horas.
El animal siempre luce un chaleco que dice Misión Médica y en su lomo William puede llevar, sin problemas, un enorme botiquín, que contiene desde una simple aspirina para el dolor de cabeza hasta varios litros de suero endovenoso. "Escogimos a 'Princesa' porque nació aquí. Antes trabajaba con habitantes de la calle que padecen de esquizofrenia a los que ayudaba en su recuperación", explica William, de 24 años y egresado de la Universidad Nacional.
El enfermero hace una segunda valoración del paciente. Si se requiere un traslado inmediato a un hospital de la red distrital, como el de Meissen o el de Kennedy, William sube al enfermo encima de 'Princesa' para llegar al sitio más cercano donde pueda ingresar una ambulancia.
Camilo Ávila, médico veterinario, es el encargado de coordinar la parte operativa. "Es una forma de acceder a la salud con igualdad. Es tan importante el paciente que vive a cinco pasos del hospital que el que lo hace a cuatro horas", enfatiza Ávila, quien cuida la alimentación de la bestias y se asegura que tengan la herraduras bien puestas.






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