Limite de compras

Que Barcelona y Real Madrid son los clubes más poderosos del mundo, lo sabe hasta un crítico de arte. Que son, además, los mejores equipos actuales y los de planteles más caros, también. No obstante, animan un carrusel de gestiones por nuevas y millonarias contrataciones. El Madrid ha fichado a los volantes turco-germanos Hamit Altintop, del Bayern Munich, y Nuri Sahin, del Borussia Dortmund, este último por la bagatela de 10 millones de euros (los paga el portero de su billetera, luego se lo reintegran...)
Está a la caza del Kun Agüero (le costaría 78 millones con impuestos, y a eso sumarle el contrato del jugador) y ya tiene en el bolso al lateral izquierdo portugués Coentrao con la vieja táctica madridista, consistente en enloquecer (ya no seducir) primero al futbolista y hablar después con el club, en este caso el Benfica, al que sólo le queda negociar bajo presión. Pero Mourinho exige más: un cinco de quite y un lateral derecho.
La de Barcelona es una plantilla diferente. Los 11 titulares son mejores que los del Madrid, pero no tiene riqueza en cantidad: el banco es discreto. Por eso pretende varios refuerzos también: las prioridades son Cesc Fábregas (en el orden de los 40 millones), el italiano Rossi (Villarreal), el chileno Alexis Sánchez (Udinese), Kiko Femenía (Espanyol) y algunos más que mantiene en secreto. Todo ello pese a que el vicepresidente económico del Barcelona, Javier Faus, acaba de anunciar que la deuda de arrastre del club con entidades financieras y otros es de 550 millones de euros. "Pero para seguir siendo los mejores del mundo, no podemos dejar de invertir en fichajes", aseguró.
A nivel de selecciones, el fútbol se ha ido equilibrando afortunadamente. Ya no existen las absurdas diferencias de otros tiempos. (¡Enhorabuena...! Pocas cosas más ridículas como que una selección derrote a otra por 9 a 0 ó 10 a 1; ha pasado en la Copa del Mundo). En torneos de clubes, el dinero está destrozando la competitividad. No existe la menor posibilidad de que Peñarol o Santos, cualquiera sea campeón de la Libertadores, pueda vencer al Barcelona en el Mundial de Clubes. Sería como poner a pelear un peso pesado contra un pluma.
Siempre hubo poderosos y modestos, pero no así. De este modo, la gloria queda circunscripta a los ricos. La FIFA dice estar empeñada en hacer más equitativo el fútbol. Pues bien, tiene herramientas para democratizar. Una vía sería poner un tope de contrataciones por año; digamos tres. Y el que mejor trabaje en inferiores podrá competir ante estos monstruos. Caso contrario, España, Europa y el mundo seguirán siendo un duelo Barcelona-Madrid.

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