Perfil de Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU

El mandato que Ban Ki-Moon inició el primero de enero del 2007 al frente de la ONU culmina el próximo 31 de diciembre. En círculos diplomáticos se especula que, sin un rival para el cargo, el secretario general de Naciones Unidas, que inicia hoy en Colombia su gira por Latinoamérica, recibirá el apoyo que necesita para ser reelegido antes de que finalice este mes.

Ban cuenta con el apoyo de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia), los únicos con poder para vetar su aspiración.

"Mirando atrás, estos cuatro años y medio han marcado un periodo de extraordinarios desafíos para Naciones Unidas y la comunidad internacional", dijo Ban, al anunciar su aspiración. "Podemos estar orgullosos de lo que hemos logrado juntos".

El surcoreano resumió el trabajo de la ONU bajo su mandato como: "Alinearse con la democracia, avanzar en materia de derechos humanos y justicia internacional, alimentar a los pobres y sacar a personas de la pobreza, mantener sano el medio ambiente del planeta y promover el desarrollo sustentable".
El período de Ban al frente de Naciones Unidas se ha caracterizado por emergencias naturales en países como Indonesia, Pakistán, Perú y Haití, así como situaciones de inestabilidad política y crisis humanitarias en Birmania, Sudán, Somalia, la República Democrática del Congo y Costa de Marfil.

Ban puso en la agenda de Naciones Unidas el tema del cambio climático, si bien muchos opinan que los resultados siguen por verse, pues nunca logró un acuerdo global vinculante respecto del calentamiento global. También se lo acusa de no haber alcanzado un avance significativo hacia la consecución de los Objetivos del Milenio.

Con Ban como vocero, la ONU alzó la voz para exigir la salida de líderes árabes, como Muamar Gadafi, y fue enfática en condenar la violencia desplegada contra los manifestantes en Egipto y Túnez. Sus críticos, sin embargo, dicen que no ha sido igualmente duro en condenar a los Gobiernos de Siria, Baréin y Yemen.

Eso no evita que Ban reciba la idea de otros cinco años con entusiasmo y objetivos, incluso, más ambiciosos. El secretario general de la ONU pidió valentía a la comunidad internacional para comprometerse a que la erradicación del sida sea una realidad en los próximos diez años.

Vocación de conciliador
Graduado en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Seúl (1970) y máster en Administración Pública de la John F. Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard, Ban Ki-Moon es recordado por sus profesores a ambos lados de Greenwich como un alumno aventajado, que descubrió desde muy joven su vocación para la diplomacia.
Siendo apenas un estudiante de bachillerato en Seúl, ganó un concurso de dominio del inglés, y como premio fue invitado a Estados Unidos. En su paso por Washington, fue recibido en la Casa Blanca nadie menos que por el presidente John F. Kennedy.
En numerosas entrevistas ha relatado que fue en ese momento cuando supo que su destino era ser diplomático.
Desde su llegada al cargo, Ban hizo honor a su fama de conciliador, a la hora de enfrentar las situaciones militares en Irak y Afganistán. Quienes han trabajado con él lo describen como paciente y siempre dispuesto a escuchar y a tratar de comprender.

Su talento para ese oficio lo reconocen incluso sus detractores, que no han dudado en cuestionar su cercanía con Washington y que lo acusan de ser un secretario 'gris', sin posturas muy definidas en los aspectos más delicados.

En contraste, los líderes de las naciones en las que la ONU ha desplegado su capacidad de asistencia humanitaria durante la era Ban le atribuyen una sincera voluntad de ayuda y un estilo de gestión orientado a la eficiencia.

'El cargo más imposible'
El hoy ex presidente de Haití René Preval dijo que Ban jugó un papel decisivo en coordinar la respuesta del mundo a la sucesión de catástrofes que golpeó a ese empobrecido país. Los líderes de los países más poderosos del mundo lo consideran un aliado y un facilitador. El presidente de EE. UU., Barack Obama, ha dicho: "Bajo el liderazgo de Ban, Naciones Unidas jugó un papel crucial en responder a las crisis y desafíos a lo largo del globo, incluyendo el reciente apoyo a la transición democrática en Costa de Marfil y Haití después del sismo, el referendo de autodeterminación de Sudán del Sur, y esfuerzos para resolver la crisis política y humanitaria en Libia".

La Unión Europea, por su parte, saludó la perspectiva de otros cinco años del secretario general. La alta representante comunitaria, Catherine Ashton, dijo que el anuncio de Ban de que optará a un nuevo mandato supone "muy buenas noticias para Naciones Unidas y para la comunidad internacional".

Ban, cuyo apellido traduce "los cimientos de la cultura", se ha forjado una reputación de cordialidad y discreción. Como buen coreano, se ha mostrado más a gusto con un estilo callado de administración que con gestos espectaculares. A sus raíces atribuye también su notable capacidad de organización. Hoy, con casi 40 años de carrera diplomática, Ban se apresta a ser elegido para un nuevo período en la Secretaría General de la ONU, un puesto que el noruego Trygve Lie, el primero en ejercerlo, describió como "el cargo más imposible del planeta".
Agenda de Ban, en Bogotá y Cartagena
-Ban Ki-Moon arribará a Bogotá el 10 de junio a la 1 p.m.

-A las 3:30 p.m., se reunirá con representantes de las agencias de la ONU en Colombia.

-A las 5:45 p.m., Ban acompañará al presidente Juan Manuel Santos durante la sanción de la ley de Víctimas y de Restitución de Tierras, en la Casa de Nariño. También se encontrará con representantes de la sociedad civil.

-A las 7 de la noche, conversará con María Emma Mejía, secretaria general de Unasur.

-Regreso al palacio de Nariño, donde Santos ofrecerá una cena en su honor.

-El mandatario y el secretario general de la ONU se volverán a encontrar el sábado, en Cartagena, en el Acuerdo para la Prosperidad.

-Ban sobrevolará zonas de la costa atlántica afectadas por el invierno.

-Santos y Ban darán una rueda de prensa conjunta mañana por la tarde, en Cartagena, en la Casa de Huéspedes Ilustres.

-Ban visitará la sede de los proyectos Cemprende y Casa Afro, en Cartagena.

-El domingo, antes de partir a Argentina, realizará una visita al proyecto de Seguridad Humana de las familias de Soacha (Cundinamarca).
Espaldarazo de la ONU
Laura Gil*
Especial para EL TIEMPO

La visita del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se anuncia como protocolaria. No habrá anuncios de importancia ni temas complejos por tratar. Pero no por ello deja de tener relevancia la llegada de un secretario general que, durante años, pareció ignorar a América Latina. Este viaje marcará un acercamiento de la Secretaría General con los dos miembros latinoamericanos del Consejo de Seguridad -Brasil y Colombia-.
Pero, para Colombia, es mucho más que eso.

La inclusión de Colombia constituye un reconocimiento al Gobierno de Juan Manuel Santos. El sistema entero de Naciones Unidas apoyó la ley de Víctimas y Restitución de Tierras que sancionará hoy el Presidente. La ocasión bien merecía la llegada del funcionario internacional que, meses atrás, visitó a Ecuador y a Perú. La presencia de Ban Ki-Moon, cargada de simbolismo, muestra el compromiso de la Organización con la legislación y su futura implementación.

Pero, quizás sea en torno de Unasur donde se juegue lo más importante de esta visita. Durante la reunión con María Emma Mejía, la Secretaría General de la ONU otorgará a Unasur la legitimidad que merece como contraparte. Honduras y Haití serán los asuntos por tratar.

La importancia de Haití para ambas organizaciones es evidente. Las Naciones Unidas lideran la misión de mantenimiento de paz en la isla -Minustah-, que cuenta con la contribución militar o policial de casi todos los países de América del Sur. Haití resulta un punto de encuentro de las políticas exteriores de los países sudamericanos y Colombia ha hecho de la cooperación con Haití una prioridad de su paso por el Consejo de Seguridad.

Para asegurar su relevancia, Unasur necesita encontrar un espacio de colaboración con las Naciones Unidas en Haití.
¿Podrán Ban Ki-Moon y María Emma Mejía avanzar en ese sentido?

* Internacionalista e investigadora especializada en Naciones Unidas.

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