Wilberto Cosme, el héroe de Equidad

El sueño que comenzó cuando tenía 13 años de edad, empieza a hacerse realidad para Wilberto Cosme 13 años después. El autor de los dos goles de Equidad contra Millonarios el pasado miércoles, que lo tiene en la final del fútbol colombiano frente a Nacional, no olvida las voces que, de buena fe, intentaron desviarlo de su meta al aconsejarle que lo suyo no era el deporte.
"Una vez me fui a probar al Quindío y sólo duré 3 meses, al volver a casa, en Padilla (Cauca), hubo gente que me decía que me dedicara a estudiar, pero yo sabía que el fútbol era lo mío y que con él iba a ser alguien. Sé que me falta mucho, pero creo que di un paso gigante", dice Cosme, quien despertó ayer más temprano que nunca y reconoce que, aunque durmió plácidamente, se sentía "raro". "Es que siempre soñé con este momento, en sobresalir en el fútbol, algo por lo que luché. Nunca bajé los brazos y creo que por fin estoy demostrando que puedo triunfar".
Las palabras de Cosme tienen un dejo de nostalgia. Recuerda que se inició en el Boca Juniors de Cali, que sus padres Ewedalia y Wilberto siempre lo apoyaron, que llegó al Bogotá FC en el 2003, de la primera B -equipo dueño de sus derechos deportivos- con una maleta cargada de ilusiones, y que esta parecía desvanecerse tras sus fallidos pasos por Real Cartagena (2006), Huila (2008) y América (2010), en donde no le fue bien.  Ahora, con Equidad, la vida le sonríe y da gracias a Alberto Gamero, quien lo puso en el Bogotá FC, y a Ferney Perdomo, máximo accionista de dicho club, quien lo describe como "una pantera". Pero también a Alexis García, DT de Equidad, quien lo respaldó cuando más lo necesitaba.
"Cuando llegué a Equidad me propuse una meta, había pasado por malos momentos, y acá había tenido opciones, pero no la metía: eso me generaba inseguridad, pero ya me sacudí. Es mi primera final y la quiero ganar. Tenemos los pies en la tierra, pero podemos. Estoy en mi edad de madurez y no puedo dejar pasar el momento", reitera.
Cosme relata que en diciembre pasado los del Bogotá FC le ofrecieron sus servicios a Millonarios, club del que ahora es verdugo, pero los azules no se interesaron en él.
"Pero yo quiero marcar goles siempre, no sólo a Millos. Ahora, tenemos que conseguir un buen resultado en casa para ir a Medellín por la estrella". 
En la tranquilidad de su casa en Bogotá, en Suba, donde vive solo, Wilberto rememora los goles y no olvida el silencio sepulcral del estadio de Techo, que estaba vestido de azul. "Eso fue tremendo. Mis compañeros me abrazaban y me decían: 'Buena, héroe'".
Sin embargo, admite que el ver al final del partido a su esposa, Cindy Aguilar, que estudia Educación Física y vive en Manizales con su hija Nicoll, lo emocionó.
"Estaba más contenta que yo, como si los goles los hubiera anotado ella. Fue una linda noche", agrega Wilberto, el menor de tres hermanos, al que le gusta oír salsa, leer, jugar  play station  y el que sólo tiene por cábala hablar con Dios antes de cada encuentro.

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