Mientras usted está leyendo este artículo es muy probable que nueve personas estén siendo golpeadas o insultadas por su pareja en Bogotá. La cifra no es arbitraria: entre el primero de enero y el 31 de octubre de este año, los 32 comisarios y comisarias de familia de la ciudad recibieron 69.154 quejas de maltrato. Eso significa 6.915 casos al mes, 230 al día y 9 cada hora.
No se sabe si los casos aumentaron, porque aunque en los estratos bajos y medios ha subido la denuncia, en los altos sigue imperando el silencio. Aún así, este año se han conocido 227 más que el año pasado, cuando se denunciaron 12.800.
Las cifras no son noticia por lo nuevas sino porque se acaba de celebrar la semana del buen trato que, esta vez, tuvo el mensaje 'Cuando el golpe avisa'.
Rocío Puerta, comisaria de familia de Chapinero, advierte que, en
el caso de la mujer "solo se decide a denunciar cuando la violencia es mayor", por el temor a terminar la relación de pareja. "Lo que la víctima no sabe es que la violencia es cíclica, y aunque al comienzo la gente piensa que no fue grave y que hay remedio, lo cierto es que en la mayoría de los casos quien pega una vez pega dos", dice. Estas son algunas historias.
La 'disciplina' de un prestante profesional
Olga llegó a una comisaría para denunciar que su hija de 14 años, que estudiaba en un colegio privilegiado, había sido golpeada en las piernas y los brazos por su padre, un prestante profesional, por haber perdido el año. Al ser interrogado, el padre se escudó diciendo que esa era la forma de disciplinar a su hija, y de ponerle normas y reglas. Según él, la madre lo desautorizaba, y ese era el resultado de hacerse valer.
Golpeada por su orientación sexual
Después de 35 años, Ana decidió aceptar y contarle a su familia sobre su inclinación homosexual. Esa confesión ocasionó la furia de uno de sus hermanos, quien le propinó una golpiza, por la que le dieron 15 días de incapacidad. El hombre la sacó a la calle, escasamente con la ropa que llevaba encima, y la amenazó de muerte. Ana llegó con su compañera, de 25 años, a la Comisaría de Familia a pedir protección, porque no tiene dónde vivir ni red familiar de apoyo.
Lina y María Helena vivieron una pesadilla a manos de extranjeros
Lina, una exitosa ejecutiva, llegó con golpes contundentes en los senos y las piernas, por los que le dieron 20 días de incapacidad. Eso la llevó a denunciar, no solo el maltrato físico sino el abuso emocional y psicológico al que estaba siendo sometida, desde recién casada, por su esposo extranjero, de 45 años. En la misma semana llegó a la comisaría María Helena, de 34 años. A ella, el amor de su vida, al que había conocido en el extranjero, la despojó de su empresa y la dejó en la calle, luego de constantes manipulaciones y agresiones.
Se infartó por los golpes de su marido
Adriana, de 35 años, sobrevivió a un infarto, producto de la angustia que vivió el día en el que su marido la pateó y la intimidó disparando un arma dentro de su casa del barrio La Castellana, luego que ella le dijera que no soportaba más su gusto por el trago. El hecho ocurrió una madrugada, cuando Pedro llegó ebrio.
Tras de ladrón, bufón
Esperanza, de 27 años y con un esposo 11 años mayor que ella, era la encargada de asumir los gastos de la familia. Un día regresó a su casa más temprano que de costumbre, después de salir de su trabajo, y encontró a su pareja en el lecho conyugal con otra mujer. Su esposo reaccionó con furia al ser descubierto y, con la ayuda de su amante, golpeó a Esperanza.







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