El Polo que recibe Clara López

Sólo unos pocos días de descanso tendrá la exalcaldesa de Bogotá, Clara López Obregón, antes de asumir una labor tan compleja como la administración distrital: volverá a la presidencia del Polo Democrático Alternativo cuando el partido atraviesa por la peor crisis desde su fundación.
Así lo reconoce el presidente saliente, el exsenador Jaime Dussán, quien sostiene que “el año que termina ha sido el más difícil para el Polo Democrático, porque somos la única fuerza de oposición política en el país y hemos sido objeto de la arremetida de los sectores del establecimiento y de la derecha, que no soportan que exista una oposición política en Colombia”.
Esta crisis se vio reflejada en los resultados electorales de octubre, en los que el partido retrocedió sustancialmente y, a juicio del senador Luis Carlos Avellaneda, uno de los parlamentarios que se han declarado en disidencia frente a la dirección del Polo Democrático, “fue una derrota que la dirigencia no ha reconocido, cuando cualquier analista desprevenido podría diagnosticar la debacle de la única colectividad de izquierda en el país”.
El mismo Dussán reconoce que el resultado no fue el mejor al sostener que “en las elecciones pasadas tuvimos unos resultados decorosos, aunque hubiéramos querido tener unos resultados exitosos y, lamentablemente, no fue posible”.
López Obregón es consciente de que el reto del Polo es recuperar la sintonía con sus militantes y los sectores independientes para recuperar la vocación de poder de la izquierda política en el país. Por este motivo, afirma que se trata de “una necesidad del pueblo colombiano, tenemos que ganar espacios, trabajar con los estudiantes, los indignados y otros sectores independientes para construir un movimiento amplio que realmente sea una alternativa de poder. Esa será mi misión ahora que reasuma la presidencia del Polo Democrático”.
La exalcaldesa de Bogotá acepta que la situación es difícil, pero sostiene que “como todo partido, tenemos buenos y malos momentos. A nosotros nos acompañaron 650 mil votos a nivel nacional y ésa es una responsabilidad muy importante con la ciudadanía y la militancia. Yo que creo ninguno de los dirigentes del partido es inferior a ese reto”.
Para el senador Camilo Romero, otro de los miembros de la disidencia, “la actual dirigencia ha llevado al Polo hasta el ridículo, como el de las elecciones inmediatamente anteriores donde en Bogotá, por ejemplo, se pasó de cerca de un millón de votos a un poco más de 30 mil. Y lo más grave es que en lugar de reconocer sus errores, se aferran a los cargos y usan cualquier descalificativo para ocultar su culpabilidad”.
Paralelo al mal momento de la colectividad, en la política nacional se ha visto el fortalecimiento del Movimiento Progresistas del actual alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, quien fue candidato a la presidencia por el Polo Democrático, pero, tras evidentes diferencias con su dirigencia, abandonó la colectividad, se lanzó a la Alcaldía y ahora es considerado la principal figura de la izquierda en el país.
Sin embargo, Avellaneda, de evidente sintonía con Petro, sostiene que “Progresistas no es un partido político estructurado, le falta discusión en el tema ideológico y organizativo, pero podría cumplir con los anhelos políticos de quienes se desilusionaron del Polo”.
Éste es tal vez el principal reto de López Obregón: mantener al Polo Democrático como el eje fundamental de la izquierda política en el país, y para tal fin, afirma, “nos estamos preparando para el congreso ideológico en el cual se debe definir la línea política, la estructura de los estatutos y, dentro de esas decisiones, es claro que el partido debe abrirse y expandirse”.

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