El de anoche fue el último discurso del Estado de la Unión del presidente Barack Obama, el informe de la situación de Estados Unidos que tradicionalmente el mandatario entrega a comienzo de año al Congreso. Fue el último en rigor, pero de lograr la reelección Obama podría llevar la voz líder en el Capitolio en cuatro ocasiones más.
En su intervención habló de sus logros en materia de seguridad, de las reformas tributarias para impulsar la economía y de medidas para fortalecer la industria local, entre otros temas.
“Por primera vez en dos décadas, Osama bin Laden ya no es una amenaza para EE.UU.”, así empezó a hablar Obama, apostándole a sus triunfos contra Al Qaeda para convencer a sus posibles votantes. Era momento de que el presidente se refiriera a sus logros, a pesar de encabezar un gobierno acosado por la crisis económica desde el comienzo y que deja pendientes varias promesas, como el cierre de la prisión de Guantánamo en Cuba y la formulación de una reforma migratoria para regularizar la situación de alrededor de 10 millones de indocumentados.
“Obama ahora se centra en los logros de los últimos meses para dar un mensaje de esperanza al país. Su apuesta está en entregar un mensaje de optimismo que contraste con la rabia y la negatividad que por estos días se percibe entre los precandidatos republicanos”, explica el analista Adam Isacson, de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).
El camino a la reelección no será sencillo. Seducir a un electorado en el que su popularidad actual se establece cercana al 46% y el desacuerdo a su gestión en 48%, requerirá esfuerzos más que retóricos, de resultados. Por esta razón, el mandatario también mencionó sus logros en materia económica, al haber rescatado la industria automotriz y volver a ubicar a General Motors en el primer lugar en el mundo. También recordó la participación estadounidense para regresar la democracia a Libia, el apoyo al desarrollo de la llamada Primavera Árabe y la retirada de tropas de Irak, así como las medidas empleadas hasta el momento para aislar a Irán, dada la poca claridad expresada frente a su plan nuclear.
El grueso del discurso giró en torno a la economía, al nuevo plan que está diseñado para que “perdure”, sirva “para todos” y “no sólo para unos cuantos ricos”, y para promover la innovación manufacturera y la creación de empleo. Para lograrlo, algunas de las medidas que anunció el presidente consistirán en una reforma tributaria que “debe seguir la regla (propuesta por el multimillonario Warren) Buffett: si usted gana más de US$1 millón al año, usted no debe pagar menos del 30% en impuestos”. La reforma vendría acompañada de una serie de reformas de los impuestos a las empresas para estimular una mayor producción local:
Además, Obama se refirió a los Tratados de Libre Comercio que ha firmado con otros gobiernos en materia económica: “Vamos a lograr la meta de duplicar nuestras exportaciones en cincos años antes de lo previsto. Muy pronto, millones de personas en Colombia, Panamá y Corea del Sur estarán comprando productos hechos en EE.UU.”, afirmó.
A pesar de su hasta ahora incumplida promesa de la formulación de una reforma migratoria, Obama afirmó que el trabajo sobre la misma debe comenzar ya mismo y, aun cuando no se obtenga un consenso en el Congreso a corto plazo, por lo menos “acordemos dejar de expulsar a estos jóvenes responsables que desean trabajar”, dijo. “Envíenme una ley que les brinde a ellos la posibilidad de ganarse su ciudadanía. La firmaré inmediatamente”, agregó.
Así, “el presidente comienza a definir el curso de la que será su campaña”, considera Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano. Resulta llamativo que tocara el tema de “los ricos” y sugiriera impuestos cuando el empresario y precandidato republicano Mitt Romney, quien se perfila como su más seguro rival, está envuelto en una polémica por sus aportes tributarios —menores al promedio nacional— y que lo llevaron a hacer pública su declaración de impuestos.
Otros detalles del discurso
La regla Buffet
Al lado de la primera dama, Michelle Obama, estuvo invitada la secretaria del multimillonario Warren Buffett, Debbie Bosanek, quien se hizo famosa cuando su jefe puso de relieve que ella pagaba mucho más al erario que él. Obama propuso la regla Buffett para ajustar la diferencia.
Republicanos
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, afirmó que el discurso de Obama es “patético: la lluvia de críticas republicanas al discurso no se hará esperar”. Y agregó que Obama aumentó impuestos, aumentó la deuda pública y no mejoró el empleo.
Latinos
La creciente población hispana, que se ha convertido en la primera minoría del país, con más de 50 millones de personas, siguió de cerca las palabras de Obama. Siguen esperando que cumpla su promesa electoral: una ley migratoria integral, que regularice a todos los ilegales.
Precandidatos
Mitt Romney y Newt Gingrich, los dos candidatos más opcionados para disputarle la Casa Blanca a Obama, siguieron el discurso. Gingrich llamó al presidente “radical” y Romney aseguro en Florida que “no podemos reelegir a Obama, tenemos que salvar el alma de Estados Unidos”.







0 comentarios:
Publicar un comentario