ALO: la carta de negociación de Petro con la Unidad Nacional

Tal parece que el enfrentamiento entre el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, y el gobierno de Unidad Nacional del presidente Juan Manuel Santos, se trasladará durante estas semanas a un punto concreto de la geografía Distrital: los terrenos por donde debería pasar la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO).
Lo había prometido en campaña. Lo volvió a ratificar una vez se posesionó: Petro no construiría la Avenida Longitudinal de Occidente, un corredor vial de ocho carriles que corre desde el embalse de Muña hasta Suba, y en el cual la ciudad y la Nación han invertido unos $80 mil millones.
El Alcalde, y las organizaciones ciudadanas y ambientales que lo acompañaron en la campaña electoral, tienen sus razones. Primero, la ALO fue pensada, en 1961, como una avenida perimetral, lejos de la ciudad, por donde debía pasar el tráfico de carga pesada que iba y regresaba del norte y del sur del país. Hoy, sin embargo, Fontibón, Engativá, Bosa, Suba, se treparon a los terrenos de la ALO e incluso la sobrepasaron.
Segundo, y como consecuencia de lo anterior, para Petro construir la ALO implicaría segregar barrios enteros ya constituidos y estimularía la expansión urbana y la conurbación (la unión de los municipios con la ciudad), fenómeno que se ha propuesto combatir.
Finalmente, la ALO está trazada por encima de tres humedales: el Juan Amarillo, La Conejera y Capellanía. Aunque el exalcalde Enrique Peñalosa insistió durante la pasada campaña que la avenida no los pondría en riesgo, gracias a un sistema de puentes que construiría por encima de estos maltratados sistemas ecológicos, Petro de demostrado férreas convicciones ambientales que lo conminan a señalar a la ALO como un atentado al bienestar de los humedales.
No obstante lo anterior, la reticencia de Petro a proseguir con la construcción de la avenida (de 50 kilómetros se han construido cinco) se topó con un contendor de fuerza mayor. Hace dos semanas, el ministro de Transporte, Germán Cardona, le solicitó por escrito –y en términos vehementes- que prosiguiera con la construcción de la avenida, tal cual está planeada desde que el Concejo de Bogotá la aprobó, en 1998.
Petro, casi inmediatamente, le respondió públicamente su negativa. En cambio, propuso construir por los terrenos ya adquiridos de la ALO (696 predios adquiridos hasta el momento) un tren liviano que correría entre Bosa y Suba, uniendo las dos futuras estaciones del metro que el Alcalde planea construir. Para tales efectos, el alcalde invitó al país al experto en movilidad franco-vietnamita, Xavier Hoang, apoyado por la Embajada de Francia, y juntos demostraron cómo se establecería en este corredor un sistema de movilidad sobre rieles pensado de manera ecológica.
Hasta ahí, Petro parecía ganarle el pulso al ministro Cardona. Pero esta semana, todo volvió a cambiar de nuevo. El martes, liderados por el presidente del Partido de La U, Juan Lozano, 29 concejales de los partidos Cambio Radical, Verde, La U, Conservador y Liberal, se rebelaron contra la administración y establecieron una alianza de Unidad Distrital (idéntica a la Unidad Nacional de Santos), para nombrar presidente de la corporación. El gesto fue interpretado como una jugada de los grandes partidos en el poder nacional en contra de un alcalde de izquierda, progresista, con ínfulas presidenciales. Petro se quedó solo. También sus ocho concejales. Ni siquiera el Polo Democrático, su “aliado natural”, lo acompañó en el Concejo.
Entonces, un día después de armada la coalición adversa, y aprovechando el Día sin Carro en la ciudad, el alcalde salió este jueves en la mañana, caminó por los verdes senderos del humedal La Conejera, fotografió patos silvestres, libero algunas aves y luego anunció vehemente: “Me tienen que tumbar o mandar a la Fiscalía si quieren que se construya la ALO”.
Fue un mensaje contundente, que evidenció una radicalización de su posición, de cara a las peticiones del Gobierno Nacional y de los gremios industriales, que solo un día atrás demostraron que están dispuestos a jugar fuerte en el escenario político local.
Pero la política es de ires y venires. Y en estos tiempos, cada hora trae nuevas sorpresas. En la tarde, el alcalde Petro asistió a cita con el ministro de Transporte, en la cual también estuvo presente–qué coincidencia- Juan Lozano, el mismo que 24 horas antes le desarmó las mayorías en el Concejo de Bogotá, en momentos en los que Petro necesita al concejo para escoger Personero, Contralor y aprobar el cupo de endeudamiento del Distrito.
¿Qué pasó en esa reunión? Aún se desconoce. Lo cierto es que el Alcalde que entró no fue el mismo que salió. Una vez concluido el encuentro, Petro anunció la instalación de “mesas de concertación, a partir del martes 7 de febrero, con la participación de los gobiernos Nacional, Departamental y Distrital para buscar un consenso sobre el tema ALO”.
¿No que primero lo tumbaban? Al parecer, el Gobierno Nacional está dispuesto a jugársela a fondo en el juego político local. Y la Avenida Longitudinal de Occidente parece ser, por lo visto, el primero de los capítulos.

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