Consuelo Ahumada, la nueva secretaria de Integración Social, es la mujer que liderará la construcción de mil jardines infantiles en Bogotá. Además, tendrá que lograr la atención para 170 mil niños menores de cinco años y cumplir así con la promesa que viene haciendo el alcalde Gustavo Petro como parte de uno de los proyectos claves de su gobierno.
Economista, doctorada en la Universidad de Nueva York y antigua docente de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, Ahumada tendrá el gran desafío de poner la casa en orden, luego de constatar que, como ella misma asegura, la Secretaría de Integración Social había sido tomada por el carrusel de la contratación.
¿Cómo encuentra la secretaría?
Vamos a revisar muchas de las políticas. Hay que revisar la atención que se les está dando a los habitantes de la calle, a la prostitución y a las personas de la tercera edad, que es en la que hemos encontrado más inconvenientes.
¿El carrusel de la contratación también permeó la Secretaría de Integración Social?
De las administraciones pasadas existen unos contratos muy favorables para el llamado carrusel. En refrigerios y limpieza, esta entidad se la habían repartido los contratistas. Eso es clarísimo.
¿Qué ocurrió en la secretaría?
Aquí hubo falta de supervisión, las interventorías dejaron pasar muchas cosas o se aliaron con los contratistas. Aquí hacían lo que querían. Por ejemplo, discriminaban a las mujeres embarazadas o mayores de 40 años.
¿Qué tipos de contratos son cuestionables?
El que más trabajo me ha dado es uno que tenía Internacional de Negocios desde 2009, del Grupo Torrado (propiedad del exconcejal Édgar Torrado y su hermano, el senador Efraín Torrado). Es un contrato por $43 mil millones que se hizo por tres años y terminó el 20 de enero pasado. Su objeto era el aseo y el suministro de alimentos, lo que ya es un error al estar todo concentrado. Era un contrato muy laxo, podían pagar a los 10 días de terminado el trabajo. Iban y conseguían un contrato en algún lado y con eso cubrían lo que debían en el otro. Aquí Julio Gómez y los señores Torrado, sobre todo, tuvieron una gran presencia.
¿Qué contratos tuvo Gómez?
Julio Gómez tiene una presencia muy grande en la secretaría desde el gobierno de Samuel Moreno. Sólo para poner un ejemplo: en uno de los jardines que le fueron adjudicados por $1.400 millones, en Fontibón, el contrato dice que se llevará a cabo hasta cuando se acaben los recursos. Y como no alcanzó para los servicios públicos, tocó sacar recursos extras de la secretaría.
Hablemos de algo más amable: ¿cómo va a construir los mil jardines infantiles que prometió el alcalde?
No será fácil. Se estima que se necesitan cerca de $1 billón para esto, por lo que hay que buscar apoyo del sector privado. Además, el alcalde ha insistido en que la meta es lograr la atención para 170 mil niños y eso también implica un gran esfuerzo. Ahora, en dos semanas vamos a inaugurar el primer jardín infantil, adecuado para 800 niños en Suba.
¿Cuál será su estrategia para atender a la población desplazada?
En ese sentido, tenemos una gran responsabilidad. Bogotá recibe muchos desplazados y el alcalde se ha comprometido con la implementación de la Ley de Víctimas. Uno de los retos será la atención de la población indígena en la capital: actualmente, en Bogotá hay 15 mil indígenas, 600 son emberás y muchos llevan cerca de siete años en la ciudad y fueron desplazados por la violencia. De esos, nosotros atendemos a 470 emberás en dos albergues. La meta es buscarles una salida intermedia, puesto que necesitan estar en contacto con la naturaleza.
¿Le va a dar continuidad a las políticas LGBT o tiene nuevas propuestas?
En todas las entidades del distrito, el alcalde ha dicho que es fundamental la inclusión social. Aquí, en la Secretaría de Integración Social, fue nombrada Tatiana Piñeros, quien está en el cargo no por ser LGBT sino por ser una persona capaz. El alcalde ha querido realzar esto. La idea es hacer más visibles estos temas, no sólo para los LGBT, sino para que todas las minorías tengan mayor realce institucional.
¿Cómo va a blindar a la secretaría contra la corrupción?
Nombrando gente honesta y rescatando a la que hay. La verdad es que no es tan fácil lograrlo. Vamos a fortalecer y a hacer más efectivos los mecanismos de control. El alcalde Gustavo Petro dio muy buen ejemplo con la elección del gabinete; aquí ninguno es cuota de nadie. A nosotros nos han dicho que somos inexpertos y es cierto que muy pocos habíamos estado en el sector público, pero eso también puede ser una ventaja.







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