El 99% está pasando de agache'

En diciembre de 2009 un exfiscal general de la Nación y un expresidente de la Corte Constitucional presentaron un libro de autoría de Inocencio Meléndez Julio. La paradoja: la obra trataba sobre los riesgos en el derecho contractual colombiano. En el evento, varios seguidores lo bautizaron como “el Negro grande de Colombia”.
Hoy, cuando las autoridades aún no han podido establecer de manera definitiva la cifra que perdieron los bogotanos por culpa del cartel de la contratación, el abogado oriundo de San Onofre luce como todo menos como un hombre “grande”.
Lleva un año en la cárcel, en los calabozos del antiguo DAS, en donde gracias a un acuerdo con la Fiscalía —aceptó tres delitos— logró convertirse en el testigo estelar del cartel de la contratación, proceso al que está vinculado por cuenta de sus actuaciones como subdirector técnico del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU).
Con cuatro especializaciones y una maestría, el exdocente universitario estudia, termina de leerse el expediente de 200 mil páginas con todo el proceso del cartel y juega ping pong.
Allí recibió a El Espectador para hacer la lista de quienes, según él, están pasando de agache en el escándalo y detallar las supuestas maniobras que hicieron para acallarlo: un certificado de un siquiatra para declararlo loco y sacarlo del país.
¿Cómo termina así de enredado un hombre que estaba llamado a ser magistrado de la República?
Yo creo que si yo hubiera previsto lo que iba a pasar, no ingreso al IDU o renuncio a tiempo.
¿En qué fecha entró al IDU?
En mayo de 2006, durante la administración de ‘Lucho’ Garzón. Para esa época ya se habían suscrito los contratos de diseño de la Fase III de Transmilenio.
¿Cuándo se le creció la bola de nieve?
A partir de 2008 y 2009, con el alcalde Samuel Moreno suceden dos cosas: la ejecución de los contratos de la Fase III y los contratos de malla vial. En los primeros quiero aclarar que la gente cree que todos los problemas tienen que ver con el grupo Nule y eso no es cierto, si ustedes observan las investigaciones de la Fiscalía, la Fase III son cinco contratos y no es cierto que lo único que se haya investigado sea el contrato del Grupo IV (Nule). Es decir, hay que ‘desnulizar’ las investigaciones penales, fiscales y disciplinarias.
Sí, pero los otros contratistas siguen ahí, los Nule no...
Cuando ellos presentan la licitación para TM durante 2007, era una licitación para cinco grupos. Al que ellos se ganan únicamente se presentaron dos oferentes. A uno lo rechazamos y quedaron los Nule. ¿Por qué se les adjudica? Porque para su grupo no estaban compitiendo con nadie y así las cosas sólo había que verificar los requisitos formales. No fue porque hayan pagado, como dijeron después.
¿O sea que los Nule no le pagaron a nadie en el IDU para obtener el contrato de la 26?
Los señores Nule se presentaron a la 26 y el IDU fue objeto de engaño por parte de ellos, su víctima.
¿Liliana Pardo fue víctima de los Nule?
Yo creo que sí. Ahora, ¿qué hicieron los Nule afuera, con quién hablaron, de quién se dejaron tramar? No sé. Ellos mismos confesaron que se apropiaron del anticipo. Aquí lo que enredó todo esto fue una especie de asociación entre unos particulares con los Nule y la administración central. Unos particulares que afuera decían que eran los dueños del IDU.
¿Que son quiénes?
Julio Gómez, Emilio Tapia y Álvaro Dávila.
¿Entonces era un triángulo entre los particulares, la administración central y el IDU?
Sí, señora.
¿Usted cuándo se entera de que esta triangulación existe y que se están pagando unas coimas?
Tengo que decir que durante la administración de ‘Lucho’ Garzón las instrucciones eran técnicas.
¿Y qué de la administración Moreno?
Cuando llega Moreno, para ese momento yo tenía la alternativa de renunciar. A mí me había llevado al IDU Margarita Cardona, que era la directora. El problema comienza cuando deciden entregarles, detrás de Liliana, el IDU a unos contratistas que se creían dueños, amos y señores del Instituto de Desarrollo Urbano.
¿Quién decide entregarles el IDU a unos contratistas?
Yo recuerdo que una vez, estando en el lobby del Hotel Tequendama, me encontré con el señor Julio Gómez y él me dijo que en uno de los pisos estaban reunidos con el alcalde y otros de su equipo definiendo la administración distrital, y que a ellos les tocaba el IDU.
¿Y usted qué hacía ahí en el Hotel Tequendama?
Yo iba al spa que queda en el sótano, iba con un asesor mío en ocasiones al mediodía.
¿Usted qué actos de corrupción va a testificar en la Fiscalía?
Voy a decir que en todas las cosas en las que participé, la que daba las directrices era Liliana Pardo y ella consultaba todo con el alcalde. Lo que ocurre es que detrás del IDU había lo que decían un IDU paralelo con unos dueños.
¿Ese IDU paralelo funcionaba en el Hotel Tequendama?
No. En donde ellos se reunieran: en sus oficinas, en los sitios donde quisieran.
¿Usted hablaba con el alcalde?
Sí, claro, pero en reuniones en el IDU. Al despacho fui como dos veces. Si no hubieran existido Julio Gómez, Emilio Tapia y Álvaro Dávila, los problemas en los que estuviéramos metidos serían técnicos.
¿Ellos funcionaban como una mafia?
No me ponga a decir esa palabra. Lo que yo puedo afirmar es que, sin que ellos fueran físicamente al IDU, de lo que planeaban le llegaban órdenes a Liliana Pardo a través del alcalde.
¿O sea que ellos mandaban sus órdenes al IDU a través del alcalde?
Sí, señora.
¿Cómo conoció a Álvaro Dávila?
Lo vi físicamente tres meses antes de irme del IDU. Lo había visto en el Festival Vallenato, en Valledupar. Yo iba todos los años y él estaba allá porque su esposa es vallenata.
¿Y a Julio Gómez?
Sí lo conocía, porque era contratista de Bogotá desde hace mucho.
¿Y a Emilio Tapia?
Apareció como por arte de birlibirloque a finales de 2008. Él nunca fue al IDU.
¿Ellos alguna vez le dieron órdenes a usted?
Claro, para finales de 2009 Liliana Pardo me dijo que había una reunión y que fuera con Patricia Otálora y Luis Eduardo Montenegro, y allí estaban ellos hablando del tema de la valorización, que querían quedarse con los contratos y nos amenazaron de que si no se les adjudicaban nos echaban.
¿Cuándo fue esa reunión exactamente y en dónde?
En algún sitio del norte. Liliana Pardo nos mandó a esa reunión. Ella había dicho que no podía ir.
¿Una reunión para verse con los tres jefes?
Mire, en el IDU era frecuente que nosotros fuéramos a reuniones fuera de la oficina, con abogados asesores, a las aseguradoras.
¿Quiénes estaban allí?
Patricia Otálora, Luis Eduardo Montenegro, Julio Gómez, Emilio Tapia y otra persona que no estaba metida en eso. Ah, y Manuel Pastrana, él llevaba un listado de los que estaban en el IDU y a quiénes debían adjudicarle.
¿Y quiénes los amenazaron?
Emilio y Julio.
¿Por qué contrato exactamente los amenazaron?
Valorización. Transmilenio fue en 2007, malla vial 2008 y valorización 2009.
¿Qué más órdenes recibió de estos personajes?
¿Usted cree que si a uno le dan una orden para meterse en problemas uno lo va a aceptar? Para 2009, Liliana Pardo se les rebela a estos señores y es cuando ella reasumió su participación en el comité de adjudicaciones y no les dio los grandes contratos. Liliana se les paró, pero ya al final. Sin embargo, el mecanismo de ellos fue ponerme a mí como la persona que manejaba los contratos, cuando eso no era así.
¿Quiénes tenían la intención de ponerlo a usted como director del cartel?
Todos.
¿Qué papel tiene Manuel Sánchez en todo esto?
En el IDU no tenía ningún papel. Entiendo que él participaba en otros temas de basuras y era amigo personal del alcalde Samuel Moreno.
¿Y qué nos puede decir de Héctor Zambrano?
Que fue el primer funcionario que Samuel Moreno ratificó cuando llegó a la Alcaldía.
¿Por qué usted no contó las cosas desde el principio?
Eso fue porque yo, digamos, no dimensioné el asunto.
¿Usted le recibió plata a Liliana Pardo?
Nunca.
¿Y a Julio Gómez?
No, lo que creo es que los negocios de plata de esos señores eran con los contratistas y a nosotros nos utilizaban.
¿Pero los utilizaban a cambio de qué? Ustedes sabían lo que estaban haciendo…
Mire, es que nosotros hacíamos cosas técnicas.
Pero cosas técnicas para favorecer a algunos…
A nosotros no nos decían cuáles eran las intenciones.
¿Qué papel jugó Iván Moreno?
Julio Gómez y Emilio Tapia le decían “el jefe”.
¿Delante de usted le decían “el jefe”?
Sí.
O sea que usted sí hablaba con ellos de estos temas…
No le digo que ese día que hablamos con ellos, ellos decían que Iván era “el jefe”.
¿Qué sabe usted de Néstor Eugenio Ramírez?
Era el gerente de la ERU y era de Emilio Tapia. Le demostró a él finura. Se portó tan bien que el premio fue llevárselo al IDU. Ese sí que era de Emilio Tapia, porque nosotros, Liliana y yo, veníamos desde la administración anterior.
He notado durante toda esta entrevista una suerte de defensa suya a Pardo, ¿por qué? ¿Cuál es su relación con ella?
Yo no quiero responderle a ella con la misma moneda que ella me pagó a mí. Pero eso no sólo me lo dice usted, en varios interrogatorios me lo han preguntado.
¿Será testigo en contra de ella?
Tengo el compromiso de contar la verdad. Como testigo de la Fiscalía tengo que ir a donde ellos digan.
¿A qué se ha dedicado este año de cárcel?
Estoy estudiando administración de empresas. Veo nueve materias. Y además estudio inglés y sigo haciendo mi Ph.D. El drama familiar es intenso, mi hijo no me conoce porque cuando me dictaron medida de aseguramiento tenía un añito y por seguridad no me visita. Y podrá imaginar el drama para mi niña de 10 años.
Se acabaron los tiempos en los que lo llamaban ‘el Negro grande de Colombia’…
Sí, sí.
‘Me dijeron que me fuera del país’
¿Quién le pidió que se fuera del país?
Mire, comienzo diciéndole que duré cinco meses con un abogado que no le interesaba que contara la verdad.
¿Y ese abogado quién se lo puso?
Era el abogado de Liliana Pardo.
¿Cómo se llama?
Luis Eduardo Salazar. Fue la persona que me dijo que iba a hacer mi defensa, siempre quise hablar con él para mirar cómo estaban las cosas y nunca me prestó atención.
¿Ese abogado se lo puso Liliana Pardo?
Era el abogado de ella en sus asuntos personales, pero también trabajaba para Julio Gómez. Me dijo incluso que buscara un certificado de un psiquiatra.
¿Un certificado para declararlo loco?
Estaba asistiendo a unas citas en donde una psicóloga, en ese contexto me lo dijo. A mí me hicieron ofertas de todo. Me dijeron que me fuera del país por tierra y que no fuera a la imputación y dejara un comunicado diciendo que no me presentaba por las injusticias de la justicia.
‘Julio Gómez fue juzgado como portero’
¿Quiénes están pasando de agache en todo esto?
Huy, están pasando de agache del IDU: Ana María Ospina, Luis Eduardo Montenegro, Aldemar Cortés, María Clemencia Cantini, Jesús Rodríguez, los interventores y los diseñadores. La Contraloría vinculó a 60 personas que participaron en un solo contrato, el de los Nule, y de esos el único que va a las audiencias privado de la libertad soy yo. Aquí nadie puede reclamar éxito. Los privados de la libertad no alcanzan ni el 1%, los demás están pasando de agache.
¿Y del lado de los particulares?
Mire, de ese lado, a Julio Gómez lo juzgaron como si fuera el portero de la Alcaldía local de Sumapaz, la más pequeña de todas. Cuando él fue actor central de todo esto, él apoyó a Liliana Pardo para que la dejaran en el IDU y metió a Emilio Tapia en los contratos. Espero que con él y Álvaro Dávila no pase lo mismo.

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