Las cartas están sobre la mesa. El gran objetivo de las apuestas es nada más ni nada menos que la presidencia del Banco Mundial. Y aspirando a ella, tres candidatos: el académico estadounidense Jim Yong Kim, el estelar candidato de la Casa Blanca; la ministra de Finanzas nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala, con el apoyo de Sudáfrica, las naciones africanas y de su gobierno, y el académico y exministro colombiano José Antonio Ocampo, quien, a diferencia de sus competidores, no ha encontrado el mismo respaldo en su país.
De hecho, el jueves pasado, antes de que los gobiernos de Brasil y República Dominicana lo hicieran y apoyaran a Ocampo, la posibilidad de que Colombia le apostara a uno de los suyos fue descartada de tajo por Juan Carlos Echeverry, ministro de Hacienda: “El Gobierno tiene que concentrarse exclusivamente en un candidato con posibilidades de éxito, así que nos enfocaremos en la candidatura del vicepresidente Angelino Garzón a la presidencia de la Organización Internacional del Trabajo”.
Dos serían las razones por las que la administración Santos le niega su voto a Ocampo: por un lado, la tradición en el Banco Mundial que dicta que su dirección siempre sea ocupada por un estadounidense; por otra, que los países socios no verían con buenos ojos la llegada de otro colombiano a la presidencia de un banco multilateral, pues Luis Alberto Moreno ya ocupa el mismo cargo en el Banco Interamericano de Desarrollo.
Pero ese juego político es rechazado por los analistas. En opinión de César Ferrari, docente de la Universidad Javeriana, resulta absurdo que Colombia no apoye la candidatura de Ocampo. “Debería estar a su lado porque es un puesto importante. Es más rentable tener un candidato al Banco Mundial”, asegura, y agrega que no entiende las razones del apoyo a Garzón: “José Antonio Ocampo ha estado en la Cepal, en las Naciones Unidas, fue ministro y académico. Incluso Brasil apoya su candidatura”.
Asimismo Salomón Kalmanovitz, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, considera que existen muchos méritos para que Ocampo sea elegido: “Para el país sería más importante. Es nuestro mejor economista, sin lugar a dudas, y lo ha probado en el campo nacional e internacional. Angelino Garzón no tiene méritos propios, en cambio Ocampo tiene literatura producida. Es nuestro mejor historiador económico”.
En contraste, el director de Administración de Empresas de la Universidad Nacional, José Stalin Rojas, considera más pertinente la candidatura del vicepresidente Garzón a la OIT que la de Ocampo: “Le daría mayor protección a los trabajadores; sin embargo, el Banco Mundial es importante porque lograría un mayor acceso a recursos para el país”.







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