Sigue polémica por poema de un escritor alemán contra Israel

Berlín. Gunter Grass, el escritor vivo más famoso de Alemania, trató de sofocar la creciente controversia por un poema crítico de Israel que publicó la semana anterior, diciendo que su intención no fue atacar al país en su conjunto, sino sólo a las políticas del gobierno actual.

A pesar de los días de debate mundial, incluido un reproche personal e hiriente del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, no hay signos de que esté amainando.

El poema de nueve estrofas y 69 versos, “Lo que hay que decir” apareció el miércoles en primera plana en la sección cultural del periódico Suddeutsche Zeitung de Múnich. Combinando giros líricos en las frases con argumentos sobre la necesidad de la supervisión internacional de los programas nucleares tanto de Israel como de Irán, sin rodeos llama a Israel una amenaza para la paz mundial por sus advertencias de que podría atacar las instalaciones nucleares iranís. Al suministrar armamento a Israel, incluidos submarinos, Alemania se arriesga a ser cómplice “en un delito previsible”, escribió Grass.

“¿Por qué lo digo apenas ahora, envejecido y con la última gota de tinta, que la potencia nuclear Israel pone en peligro la ya frágil paz mundial?”, pregunta su poema. “Porque debe decirse aquello que de decirse mañana podría ser ya demasiado tarde”.

En una entrevista con el Suddeutsche Zeitung publicada el viernes, Grass dijo que no quiso atacar a Israel, sino a las políticas de Netanyahu. “También debí haber metido eso en el poema”, dijo. Varias importantes publicaciones reaccionaron al poema calificando a Grass de antisemita, mientras que otros lo desestimaron por considerarlo una tontería.

Israel reaccionó con una condena y furia generalizadas. Netanyahu emitió una declaración el jueves en la que dice que la comparación que hace Grass de Israel e Irán es “vergonzosa”, y señaló que dice más sobre el poeta que sobre su país. “Es Irán y no Israel el que es una amenaza para la paz y la seguridad del mundo”, dijo Netanyahu. “Es Irán y no Israel el que amenaza a otros Estados con el aniquilamiento”.

Autoproclamado de tiempo atrás la conciencia de la nación germana, que exhortó a los alemanes a confrontar su pasado nazi, se calificó de hipócrita a Grass tras revelar por primera vez en 2006 que sirvió en la Waffen-SS al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando tenía 17 años.

Refiriéndose a esa admisión, Netanyahu dijo que “quizá no sea de sorprender” que Grass “considere al inigualable Estado judío como la mayor amenaza para la paz mundial y se oponga a darle a Israel los medios para defenderse”.

El fuerte apoyo de Alemania a Israel en su política exterior es sólo una forma en la que el país ha tratado de compensar los crímenes del Holocausto. Sin embargo, las lecciones de la Segunda Guerra Mundial también hicieron que muchos alemanes sean firmemente pacifistas y, por tanto, les incomode el tono halconesco y el lenguaje amenazador que emana del gobierno de Netanyahu.

“Está centrando los temores de alemanes ahora alrededor de Israel como un peligro”, dijo sobre Grass, Gary Smith, director ejecutivo de la Academia Estadounidense en Berlín. “Me temo que esto podría ser un momento decisivo en la forma en la que parte de los alemanes habla sobre Israel”.

Al escribir en el popular sitio web de noticias Spiegel Online, Jakob Augstein, el editor del semanario Der Freitag, dijo que no era ni un gran poema ni un brillante análisis político, pero que “uno debería agradecer a Grass” por iniciar el debate sobre la amenaza que representa Israel para la paz. Otros dijeron que no es coincidencia que Grass se encuentre tan a menudo en el centro de la controversia, y, más bien, esa controversia es el objetivo, para empezar.

“Escribió este poema a sabiendas, por la forma en la que lo escribió, que habría una condena”, comentó Frank Schirrmacher, el coeditor de Frankfurter Allgemeine Zeitung, quien entrevistaba a Grass cuando hizo la revelación sobre su membresía en las Waffen-SS. “Necesita de la condena para dar el siguiente paso, que es decir que es imposible criticar a Israel en Alemania”.

Grass, el autor de obras de teatro y ensayos, así como de novelas y poesía, recibió el Premio Nobel de Literatura en 1999. Admitió haber sido miembro de las juventudes hitlerianas cuando era muchacho y creía en los objetivos de la organización en ese entonces, además de que dijo durante mucho tiempo que lo reclutaron para una unidad antiaérea, pero nunca mencionó a las Waffen-SS hasta que tuvo 78 años.

En el periódico israelí Haaretz, de tendencia izquierdista, Anshel Pfeffer un columnista semanal, dedicó su ensayo del viernes a Grass, bajo el título: “La ceguera moral de Gunter Grass”.

“La lógica y la razón son inútiles cuando un hombre altamente inteligente, un laureado con el Nobel, ni más ni menos, no entiende que su membresía en una organización que planeó y realizó el genocidio total de millones de judíos, lo descalifica para criticar a los descendientes de esos judíos porque desarrollaron un arma de último recurso que es su póliza de seguro contra alguien que termine el trabajo que empezó su organización”, escribió Pfeffer.

Agregó: “Por haber participado en la organización que trató, con bastante éxito, de erradicar a los judíos de la faz de la Tierra, debería abstenerse de expresar sus puntos de vista cuando se trata del arma del día del Juicio Final de los judíos”.

Con la colaboración en la investigación de Nicholas Kulish desde Berlín y Ethan Bronner en Jerusalén

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