No es la primera vez que los conductores de
buses tradicionales de Cali protestan por la salida de circulación de
sus vehículos programada con el fin de fortalecer el sistema de
transporte MIO. Sin embargo, este miércoles, la salida
masiva de propietarios, conductores y demás afectados por la medida, ha
generado un colapso vial de grandes proporciones en la capital del Valle.
Según los planes de la Administración local, la
fecha límite para que estos buses abandonen las calles, es el próximo 1
de noviembre. Por eso, aduciendo una “masacre laboral”, cientos de
transportadores permanecen en importantes vías de la ciudad, en al menos
seis marchas, esperando reunirse con funcionarios de la alcaldía y de
la Secretaría de Tránsito para discutir su situación. Ante la grave
congestión vehicular, la Secretaría de Tránsito se vio obligada a
levantar la medida de levantar pico y placa durante la mañana.
Aunque
por el momento no se registran enfrentamientos, lo manifestantes han
lanzado piedras a cinco buses del MÍO, de acuerdo con la Secretaría de
Tránsito. Mientras la protesta aumenta, la Alcaldesa (e), María Helena Quiñones, está discutiendo con el comandante de la Policía Metropolitana y el Secretario de Gobierno, las medidas que se tomarán para apaciguar la manifestación.
Desde el 1 de septiembre empezaron a salir más de 100 rutas de circulación y
la idea es que las que aún están funcionando dejen de rodar
definitivamente por las calles de Cali desde noviembre. Según cálculos
del Sistema Integrado de Transporte Masivo de Cali, Metrocali, en total
dejarán de circular unos dos mil vehículos. Aunque según la alcaldía, ya
se había llegado a un acuerdo con los transportadores, todo indica que
falta mucho camino por recorrer antes de lograr un consenso con los
cientos de afectados que se niegan a desbloquear la ciudad.






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