La reunión que sostendrán este jueves en Berlín la canciller alemana Ángela Merkel y el presidente francés, François Hollande,
tiene expectante a Europa ya que no sólo se tomarían decisiones que
garanticen la solidez del bloque en medio de tiempos difíciles sino la
permanencia de Grecia en la Eurozona.
Sin
embargo, el gobierno alemán ha insistido en calmar las expectativas al
anunciar que no se esperan grandes decisiones. Pese a estos anuncios, un
portavoz reconoció que no sólo se tratará la situación de Grecia sino que se propondrá la creación de una supervisión bancaria europea.
Por ahora, Alemania anunció que no renegociará el plan de ayuda a Grecia
e insistió en que no tomará posición antes de que se conozca el nuevo
informe de acreedores internacionales de la Troika (Banco Central
Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea).
Antonis Samarás,
primer ministro griego, anunció horas antes de la reunión que si Grecia
se ve forzada a dejar la Eurozona, probablemente se generaría un
“efecto dominó” que podría dejar por fuera de la unión monetaria a otros
países. “Si un país es forzado a salir, no sería el último. Así lo
verían los mercados”.
Según el funcionario, su visita a Berlín
debe abrir una senda de optimismo para Grecia. “Les aseguro que
cumpliremos. Grecia cambiará y estamos decididos a ello. Pero hay que tener cuidado con no asustar a los inversores”.






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