Las relaciones comerciales entre China y Japón
atraviesan un momento de alta tensión a raíz de una disputa entre ambas
potencias por un grupo de islas ubicadas en el mar de china oriental,
más específicamente en el archipiélago Diaoyu (llamado
Senkaku por Japón), que se convirtió en foco del conflicto diplomático
desde que el gobierno nipón comprara tres de sus islotes. Este lunes se
conoció que Pekín presentará ante la ONU una "propuesta
parcial" para reclamar su soberanía sobre el territorio. Mientras
tanto, en distintas ciudades chinas estallan violentas protestas, que
han hecho que varias empresas japonesas tengan que cerrar temporalmente.
Aunque usualmente el Ejecutivo pekinés prefiere resolver sus asuntos por fuera de la ONU y
de modo bilateral, esta vez llevará el caso al máximo organismo
internacional, en respuesta a medidas similares que han sido adoptadas
por parte de Japón, que también anunció que llevaría el caso a la Asamblea General que se realizará a finales de este mes.
La medida se anuncia tras un fin de semana en que las protestas antijaponesas incluyeron ataques contra la Embajada nipona en Pekín y fábricas y establecimientos con inversión del país vecino. Panasonic
ha asegurado que una de sus plantas fue saboteada por trabajadores
chinos y permanecerá cerrada hasta este martes, aniversario del inicio
de la ocupación en 1931 de partes de China por las fuerzas japonesas.
Canon también paralizará la producción en tres de sus cuatro fábricas
chinas, preocupada por la seguridad de sus empleados.






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