Los rebeldes sirios reafirmaron su voluntad de derrocar el régimen del presidente Bashar al Asad, y se mostraron pesimistas respecto a la reciente misión del mediador internacional, Lakhdar Brahimi, que este lunes debe presentar un informe ante la Liga Árabe. Al cabo de una misión de cuatro días en Damasco que consideró "extremadamente difícil", el mediador rendirá cuentas este lunes ante el organismo panárabe de sus entrevistas con el presidente Asad y los líderes de la rebelión.
El diplomático argelino participará también en El Cairo en la primera reunión del "Grupo de contacto" cuatripartito sobre Siria (Irán, Egipto, Turquía y Arabia Saudita).De momento, los insurgentes dijeron que la misión de Brahimi estaba condenada al fracaso dada la violencia incesante y el bloqueo en el Consejo de Seguridad de la ONU, dividido e incapaz de adaptar una resolución contra el régimen de Damasco.
Ante el aumento en "número, ritmo e intensidad" de los abusos en Siria, el presidente de la comisión de investigación de la ONU sobre ese país, Sergio Paulo Pinheiro, recomendó que el Consejo de Seguridad de la ONU tome "medidas apropiadas". En un informe presentado este lunes ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el experto brasileño destacó "la gravedad de las violaciones, abusos y crímenes perpetrados por las fuerzas gubernamentales y los (milicianos) Shabiha, y por grupos antigubernamentales".
Francia consideró que este informe es "abrumador" para el régimen y "reúne suficientes elementos para establecer que el régimen sirio o sus milicias han cometido crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra a gran escala". Según expertos de la ONU, se ha establecido ya una lista confidencial de responsables, lo que sería la primera etapa antes de la apertura de eventuales procesos internacionales.
Arrecian los combates en Alepo Sobre el terreno, la espiral de violencia continúa y este lunes murieron al menos 41 personas -18 civiles, 15 soldados, ocho rebeldes- según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). El domingo fallecieron 148 personas en el conflicto, entre ellas 101 civiles.En Alepo había intensos combates entre el ejército y los rebeldes en barrios como Hanano (noreste), Sukkari (sur) y Al Zahraa (oeste), según el OSDH y un corresponsal de la AFP.
En el centro de la ciudad, la segunda mayor del país, el ejército controlaba el barrio estratégico de Midan, escenario de duros combates desde hace una semana, constató un corresponsal de la AFP. Éste vio además unos diez cadáveres de rebeldes yaciendo en las calles de la zona.La gente volvía a su casa poco a poco, según el corresponsal."Hemos vuelto porque escuchamos que el ejército controlaba Midan", afirmó un residente, acompañado de su mujer y sus tres niños.
Al amanecer hubo combates alrededor de un edificio de los servicios de inteligencia de la Aviación y de un centro de investigación en el oeste de Alepo, dijeron el OSDH y algunos vecinos.Por otro lado, 28 cadáveres no identificados fueron hallados en Siria, entre ellos 16 víctimas de ejecuciones sumarias en el barrio de Qadam, en el sur de Damasco.
Pese a la violencia, la prensa oficial anunció que el domingo iniciaron el curso escolar "más de cinco millones de alumnos". No obstante, UNICEF asegura que más de 2.000 centros escolares han sido destruidos o dañados durante el conflicto, y centenas más se están empleando para albergar a desplazados. Los rebeldes se mantienen firmes El domingo, un dirigente rebelde descartó toda posibilidad de diálogo con el gobierno, diciendo que la misión del mediador Brahimi estaba condenada a fracasar y que un régimen que "dirige el país por la fuerza (...) sólo puede ser derrocado por la fuerza".
El jefe del Estado Mayor estadounidense, el general Martin Dempsey, habló este lunes del conflicto sirio con los responsables militares turcos en Ankara, después de que el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, criticara la inacción de Washington frente a esta crisis que se desarrolla a las puertas de Turquía.
Por otro lado, Irán, aliado de Damasco, desmintió la presencia en Siria de miembros de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico del régimen. Teherán aseguró que las declaraciones de un alto mando militar sobre esa presencia habían sido sacadas de contexto por los medios de prensa que las publicaron







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