En el viento existe la energía suficiente para abastecer con electricidad al mundo varias veces,
indica un estudio, pero se necesitaría invertir en una infraestructura
masiva, por lo que los analistas dicen que no es una opción realista.
Mientras el planeta busca disminuir su dependencia de las energías fósiles como el carbón o el gas natural, las fuentes de energía renovables como el viento y la potencia solar se desarrollan como alternativas.
Contrariamente
a lo que afirman otros estudios recientes, los análisis de datos
climáticos de la Academia Nacional de Ciencias indican que las turbinas eólicas podrían
proporcionar cientos de teravatios de electricidad, mucho más de lo que
se necesita para alimentar al planeta, incluso teniendo en cuenta la
interacción entre las agrupaciones de turbinas en las llamadas "granjas
de viento".
Para alcanzar ese potencial máximo, según el estudio realizado por Mark Jacobson, se necesitarían 1.500 millones de molinos masivos instalados tanto en el interior de los continentes como en el litoral.
Esta
instalación proporcionaría mucha más energía de la que se necesita para
satisfacer las demandas mundiales de energía, según afirma este
ingeniero de la Universidad de Stanford, aunque todavía se necesitarían
varios millones de turbinas más de las que existen actualmente.
Pese a las importantes inversiones realizadas recientemente en energía relacionada con el viento, "la totalidad de la infraestructura para energía eólica instalada es de alrededor de 250 gigavatios",
una centésima parte de lo que se necesita para alimentar la mitad de
las necesidades mundiales de electricidad, como refrigeración y demás
servicios. Sin embargo, Jacobson imagina un futuro muy diferente.
El ingeniero estima que se necesitarían cuatro millones de turbinas de cinco megavatios,
más grandes que la mayoría de las que se usan actualmente, para poder
alimentar la mitad de las necesidades energéticas en 2030.
"El mundo produce hoy unos 70-80 millones de coches al año. Sólo necesitamos cuatro millones de turbinas una vez cada 30 años", explicó Jacobson, argumentando que se trata de una opción viable.
Pero los expertos son escépticos al respecto.
"Si fuera el único objetivo del mundo conseguirlo, probablemente podría
hacerse. Pero es una cuestión de cuánto dinero se gasta en las
(energías) renovables en comparación con otras prioridades de la
sociedad", dijo Audun Botterud, un investigador en energías para el
departamento estadounidense de Energía del Laboratorio Nacional de
Argonne.
Además de la inversión económica, Botterud dijo que tampoco había que subestimar las dificultades de los cambios en los vientos.
"Si
se tiene una cantidad relativamente modesta de energía eólica, es
relativamente fácil manejar esa variación e inseguridad, pero a medida
que se amplía la escala, se convierte en una cuestión más complicada", afirmó Botterud a la AFP.
"Idealmente,
si se tiene algún tipo de dispositivo de almacenamiento de electricidad
a gran escala, se puede utilizar esa electricidad acumulada cuando se
tiene excedente", para usar cuando los vientos bajen, dijo.
Pero "este tipo de almacenamiento es todavía muy caro y la cantidad de reservas que puede construir con las tecnologías actuales es limitada", añadió.
"Además
hay que contar con el coste de construir líneas de transmisión" desde
las áreas ventosas hasta los lugares en los que se requiera la energía,
asegura Botterud.
El experto en políticas ambientales de la
Universidad de Colorado, Roger Pielke, está de acuerdo con este
razonamiento, tal y como le comentó a la AFP: "La ciencia especulativa puede ser visionaria, pero queda lejos del mundo práctico de los sistemas de energía", aseveró.






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