El número de los denominados "grupos del odio", incluidas las milicias armadas, se incrementó en Estados Unidos en un 755 % en los primeros tres años del Gobierno de Barack Obama, de los 149 grupos a finales de 2008 a los 1.274 en 2011.
Estos
datos, que provienen del Southern Poverty Law Center (SPLC),
institución dedicada al seguimiento de los grupos extremistas en el
país, revelan el incremento de los movimientos que proclaman la supremacía de los blancos tras la llegada a la Casa Blanca del primer presidente afroamericano de Estados Unidos.
"Desde
el principio se comparó a Obama con Hitler o Stalin, se elaboró un
discurso en el que el presidente era una persona ajena (a Estados
Unidos), no se le trató como a un estadounidense y se le dibujó como una
amenaza", explicó Peter Kuznick, profesor de historia de la American University de Washington.
Los orígenes del actual presidente y candidato a la reelección han incrementado "indudablemente" el afloramiento de este tipo de agrupaciones,
que en su mayoría tienen un carácter violento y además suelen respaldar
con vehemencia la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense,
que reconoce el derecho a portar armas.
"Son realmente una
amenaza -sentencia Kuznick-. Sobre todo porque han recibido cierta
credibilidad por parte de los sectores más conservadores del Partido
Republicano".
Según explica el profesor, estos grupos solían estar marginados por la política, pero con el surgimiento del movimiento Tea Party han obtenido cierto respaldo.
"El
mensaje del Tea Party no es completamente racista, pero sí lo es de
alguna manera. Estados Unidos está viviendo una polarización
ideológica", apuntó.
Una muestra reciente del surgimiento de estos
grupos, que están lejos de ser simplemente anecdóticos, se dio
recientemente con la detención de cuatro exsoldados que planeaban
atentar contra Obama generando previamente escenas de caos que les
facilitaran la labor.
Los cuatro exmilitares pertenecían a una milicia anarquista en el estado de Georgia, y presuntamente pretendían
asesinar al presidente de EEUU, pero uno de sus compañeros de la base
militar en la que estaban destinados descubrió sus planes, por lo que acabaron con su vida y con la de su novia.
Acusados
por la fiscalía ante un tribunal federal de "terrorismo interior", tres
de ellos se enfrentan a una posible pena de muerte, mientras que el
cuarto vio rebajado su castigo por colaborar y confesar durante la
investigación.
Los cuatro acusados miembros de la milicia, basados
en el Fuerte Stewart de Georgia, operaban bajo el nombre de Forever
Enduring Always Ready (Siempre Duraderos Siempre Preparados), cuyo
acrónimo es FEAR, "miedo" en inglés. Su objetivo no era otro que el
propio Obama, para lo cual habían adquirido la no desdeñable cifra de
87.000 dólares en armas.
Según explican en el SPLC, el incremento de este tipo de grupos ha sido impulsado "por
la ira y el miedo ante la debilitada economía del país, la afluencia de
inmigrantes no blancos y la mayoría blanca decreciente, simbolizada por
la elección del primer presidente afroamericano de la nación".
Pero no solo son anarquistas. Entre los 1.018 grupos que operan activamente en el país, también se incluyen neo-nazis,
miembros del Ku Kux Klan, nacionalistas blancos, neo-confederados,
cabezas rapadas de corte racista, separatistas negros o vigilantes
fronterizos, entre otros.
Entre todos ellos, el SPLC
advierte de que los más violentos en la actualidad son los grupos
antiinmigrantes, que empezaron a emerger en la década de los años 20 del
siglo pasado y que ahora se han radicalizado ante el incremento
interracial.
En un momento de expansión de las minorías en el país
-los datos de 2011 revelan que por primera vez nacieron menos niños
blancos que no blancos según la Oficina del Censo- el extremismo
ideológico de estos grupos se acentúa paulatinamente asentándose en
creencias tales como que "México urde un secreto plan de reconquista" o
que "los líderes de Canadá, EEUU y México preparan una integración con
la Unión Europea".
"Es muy probable que se acentúe aun más
esta radicalización ideológica. En Estados Unidos ya no solo se está en
desacuerdo con el otro. Hay una gran cantidad de odio", concluye Kuznick.






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