El Parlamento húngaro prohibió este martes las
máquinas tragamonedas, con la excepción de las instaladas en un pequeño
número de casinos, para evitar que la población más vulnerable se
arruine con esos juegos de azar.
La ley, que
entrará en vigor dentro de pocos días, pretende dificultar que "quienes
viven en las condiciones más precarias no gasten todo su dinero en esas
máquinas", explicó el secretario de Estado encargado de la Oficina del jefe del Gobierno, János Lázár.
Además, Lázár agregó que esas máquinas planteaban "graves peligros para la seguridad nacional", aunque en su declaración pública no especificó a qué se refería exactamente.
En el país funcionan unas 4.500 máquinas, que generan unos 30.000 millones de forintos (105 millones de euros) anuales en forma de impuestos.
El ministro de interior, Tibor Navracsics
explicó que el gabinete planea introducir nuevos impuestos sobre los
juegos de azar en Internet para cubrir la caída de ingresos estatales por la prohibición.
A su vez, la Federación de Juegos de Azar de Hungría
expresó su consternación, y su presidente, István Schreiber, aseguró
que los impuestos a los juegos de azar por Internet no sustituirán a los
generados por la máquinas.
Schreiber recordó que más de mil empresas han invertido dinero en la compra de esas máquinas y que la medida afectará a 40.000 empleados y a sus familias, lo que suma unas 150.000 personas.






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