Una reedición del cuento de hadas de la Princesa Diana de Gales y el Príncipe Carlos.
Gracias a la fastuosa boda del príncipe Guillermo y la joven plebeya Catherine Elizabeth Middleton, la realeza británica renueva sus votos con el pueblo y con las primeras páginas de los medios del mundo entero. Londres. El evidente parecido físico con su madre, la Princesa Diana, le ha valido al príncipe Guillermo el enorme cariño y respeto del pueblo británico. Él lo sabe. Conoce de la enorme responsabilidad que trae sobre sus hombros por ser uno de los miembros más queridos de la realeza británica, por encima, inclusive, de su padre y de su abuela.
Por decisión de la Princesa de Gales y sin que su padre estuviera de acuerdo, fue el primer miembro de la corona en realizar sus estudios secundarios en el Eton College, una de las instituciones más prestigiosas del país.
Lo que era la vida de un chico normal -dentro de lo posible- tuvo dos momentos de quiebre que fueron determinantes en la formación de su carácter "dulce y sereno, como su madre", según dicen los ingleses en las calles.
El primero de ellos fue la separación de sus padres, cuando apenas tenía 10 años; y el segundo, la trágica muerte de Diana en un accidente, en agosto de 1997.
"Guillermo quedó devastado cuando su madre murió, cayó en una depresión muy fuerte, pero los medios fueron prudentes, porque él mismo pidió que se respetará su dolor y el de su hermano", dijo a EL TIEMPO el historiador británico Richard Fitzwilliams.
"Desde la forma como ha cuidado su vida privada hasta la elección de su esposa, yo creo que él aprendió mucho de la separación de sus padres", aseguró el experto en temas de la realeza británica.
Es más, los ingleses no le han reclamado hechos bochornosos de importancia, como sí ha sucedido con su hermano Harry. Apenas esta semana aparecieron unas fotos en las que luce semidesnudo en una fiesta de uno de sus mejores amigos, James Tollemache, en el 2002 y, a decir verdad, es poca la atención que han generado.
Poco antes de ingresar a la Universidad de St. Andrews, en Escocia, el mismo Príncipe le dijo a la prensa que sólo quería llevar una vida estudiantil tranquila, ir a pubs y salir con sus amigos.
Arte y Geografía
Guillermo comenzó a estudiar en el 2001 Historia del Arte, pero se cambió a Geografía. Fue allí donde conoció a Kate Middleton. La prensa comenzó a informar de su noviazgo y no faltó quien criticó que él y Kate compartían apartamento. Han sido ocho años de relación.
Guillermo es un hombre activo, moderno, sencillo, de suaves maneras pese a su formación militar que comenzó en octubre del 2005, cuando decidió someterse a un proceso de selección de 4 días para determinar si era idóneo para hacer parte del ejército británico. Siempre ha reclamado que no se le trate de manera preferencial por ser miembro de la realeza, por eso decidió que sólo ingresaría a las fuerzas si tenía las condiciones.
Comenzó en la Real Academia de Sandhurts a comienzos del 2006 y ese mismo año se graduó como teniente segundo del ejército, para luego unirse a la Caballería Real de los Blues & Royal. En el 2008 ingresó a la Armada y a la Fuerza Aérea, donde se graduó de piloto de las Fuerzas de Búsqueda y Rescate, en septiembre del año pasado.
Por eso, y por todo lo que despierta un evento como su boda, no extraña la devoción de la gente: "Para mí el Príncipe Guillermo es el mejor recuerdo que tenemos los británicos de su madre", dijo Linda Hewick, una de las cientos de personas que lleva tres días al frente a la Abadía de Westmister.
Kate: los pies en la tierra
Flor Nadyne Millán M.
A quien le van a dar, le guardan. Así podría resumirse la vida de Catherine Elizabeth Middleton, bisnieta de un minero e hija de una azafata y un programador de vuelos, que ascendió de su puesto como vendedora de accesorios en una cadena de tiendas en Londres a integrar la realeza británica. Ella es, desde hoy, la esposa del príncipe Guillermo, futuro rey de Inglaterra y, gracias a su nuevo estado civil, nueva princesa de Gales.
Valió la pena su larga espera. A Kate, como la conocen sus amigos, que parecía destinada a ser la novia eterna pero jamás la esposa del nieto consentido de la reina Isabel II, le llegó la hora de la revancha.
Esta tímida y prudente licenciada en Historia del Arte, al convertirse en princesa, les 'tapó la boca' a los tabloides que la habían apodado 'Kate, la que espera', por su intermitente noviazgo de ocho años con Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono.
Además, parecía no encontrar el norte en su vida profesional, después de graduarse, en el 2005, en la prestigiosa Universidad Saint Andrews de Escocia, donde se conoció con su príncipe.
Kate trabajó una temporada en el negocio familiar de venta de productos para fiestas y se desempeñó como vendedora de accesorios en Jigsaw, y pare de contar. Los comentaristas más ácidos de la prensa rosa aseguraban que "su principal ocupación en los últimos años fue prepararse para casarse" y estar a la espera de que Guillermo se lo propusiera.
Nacida en un hogar de clase media, la hija mayor de los Middleton nació en Reading, Berkshire (Inglaterra), hace 29 años y creció en Bucklebury, población del mismo condado.
Los amigos más cercanos de Kate cuentan que su fascinación por el heredero comenzó hace mucho tiempo. Como cualquier adolescente soñadora, seguía la vida del soltero más codiciado del reino y fue parte de las 2.500 millones de personas que vieron en televisión las honras fúnebres de Lady Di, quien, precisamente, abrió la posibilidad de que sus hijos se pudieran casar con mujeres no pertenecientes a la realeza.
Ambas se parecen en su astucia con los medios. Tras su ruptura con Guillermo, en el 2007, Kate usó a la prensa a su antojo: reveló su lado más atrevido al dejarse captar con minifaldas y pronunciados escotes, como diciéndole: "Mira de lo que te pierdes". Tres meses después, la pareja estaba, otra vez, unida.
En el colegió brilló por su habilidad para el tenis y en Saint Andrews exhibió un enorme talento para la natación y el hockey. A su regreso a Saint Andrews, tras unas vacaciones de verano llegó más glamorosa, un cambio del que se percató Guillermo cuando ella saltó a la pasarela de un evento de caridad, en el 2002, con una falda transparente, que revelaba su ropa interior.
Otro encanto de Catherine, como la llama su nueva familia, es que sus padres tienen un matrimonio libre de escándalos. Carole Elizabeth Goldsmith, su mamá, y Michael, su papá, fundaron en 1987 Party Pieces, un lucrativo negocio de venta de artículos para fiestas. Así les llegaron fortuna y ascenso social. Kate y sus hermanos Philippa Charlote y James William pudieron entonces acceder a costosos colegios privados. Finalizados sus estudios secundarios en el elitista Malborough College, ella pasó una temporada en Italia, y luego en Chile, donde el Príncipe también vivió entre el 2000 y el 2001, antes de entrar a Saint Andrews, donde se conocieron en el 2001.







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