Río Magdalena inunda nueve zonas en su recorrido


En el casco urbano de Cantagallo (Bolívar), el agua superó los 70 cm.

Mientras los habitantes de Santa Lucía, sur del Atlántico, madrugaron ayer a protestar porque pequeños chorros del río Magdalena se empezaron a filtrar por el Canal del Dique, que en noviembre pasado inundó a cinco poblaciones, en el casco urbano de Cantagallo, sur del Bolívar, el agua superó los 70 centímetros y tiende a aumentar con el paso de las horas.

Alertados por el incremento de las aguas, la comunidad y Alcaldía instalaron sacos de contención, pero este esfuerzo fue en vano. El nivel del río superó el dique e inundó, además, 12 veredas y seis pozos, de donde Ecopetrol extrae unos 800 barriles diarios de petróleo. En la zona rural otros dos diques se rompieron y afectaron a 600 familias.

Germán Perdomo, comandante de la Policía del Magdalena Medio, precisó que sus hombres han distribuido en la región más de 6.000 sacos de arena para que los campesinos intenten contener la fuerza de las aguas. "La situación es muy complicada y el río Magdalena cada día aumenta su cauce", precisó el oficial.

Una situación similar viven San Pablo y Morales, también en el sur de Bolívar. En estos dos municipios, más de 1.000 familias y 100 fincas permanecen con el agua hasta las rodillas desde el pasado fin de semana.

El agua también empezó ayer a inundar zonas urbanas de Gamarra y La Gloria (Cesar), donde se declararon alerta roja, y amenaza a Tamalameque. "Estamos preocupados y pidiendo al Gobierno que reaccione rápido para atender esta situación", dijo el director de la Oficina de Prevención y Atención de Desastres del Cesar, Amauri Arroyo.

Y es que la nueva ola invernal parece estar empezando a mostrar que la tragedia de finales del año pasado no ha parado. Así lo dio a entender ayer el presidente Juan Manuel Santos durante su recorrido por Manizales, donde una quebrada les causó la muerte a 20 personas que viajaban en un bus. "Esto es apenas el abrebocas de lo que se viene", señaló Santos, quien además advirtió que "la tragedia invernal no tiene antecedentes en nuestra historia".

Pero no solo los departamentos de la Costa Atlántica se han visto afectados por el río Magdalena. Desde Huila, Tolima y Cundinamarca, pasando por el Magdalena Medio y el bajo Magdalena, el principal afluente del país ha anegado cultivos, pastizales y perímetros urbanos de al menos nueve poblaciones, y tiene a muchas otras en alerta.

Es el caso de Barrancabermeja (Santander), donde el director de la Defensa Civil, Dagoberto Gresiise, llamó a las comunidades a prepararse para posibles nuevas inundaciones. La semana pasada, en Puerto Wilches (Santander) el agua se filtró por las alcantarillas y en Puerto Salgar (Cundinamarca) 700 familias resultaron damnificadas.

Pero si en el río Magdalena hay alarma, en el Cauca varios municipios están en alerta máxima. Es el caso de Achí, Pinillos, Tiquisio y San Jacinto, en el departamento de Bolívar; Ayapel, San Marcos y San Benito Abad y Sucre, en Sucre.

* Redacción Nacional

Lluvias no darán tregua esta semana

Esta será una Semana Santa pasada por agua. Las lluvias no pararán en gran parte del país y solo unas cuantas ciudades tendrán tiempo seco.

De acuerdo con el Ideam, durante los próximos días lloverá principalmente en las regiones andina, pacífica, la Amazonia y la Orinoquia. De mañanas nubladas se pasará a aguaceros por la tarde y por la noche, acompañados muchas veces por tormentas eléctricas.

La atención de los comités locales de emergencia deberá estar concentrada en la región andina, estrictamente en los Santanderes, Cundinamarca, Boyacá, Caldas, Eje Cafetero Antioquia, Cauca, Valle, Tolima, Huila y Nariño. También verán aguaceros en el Pacífico, Arauca, Casanare y Meta, al igual que en Guainía, Vaupés, Caquetá y Amazonas.

Viajar a Cartagena, Santa Marta o Barranquilla, o incluso a las playas de San Andrés, es una alternativa para ver un poco de sol. Pero es tan intenso el invierno, que incluso allí alguna llovizna podría empañar el descanso.

Hallan 326 cajas de víveres vencidos

Pereira. La Fiscalía de Pereira halló 326 cajas con alimentos que se vencieron en enero, con harina para buñuelos y mantequilla, en Cartago (Valle del Cauca). Los víveres pertenecían al programa de ayuda a los damnificados Colombia Humanitaria, y habrían sido entregados a la administración municipal por la Gobernación del Valle.

Laguna de Fúquene inundó zonas agrícolas y ganaderas

El desbordamiento de la laguna de Fúquene afectó una amplia zona agrícola y ganadera de los municipios de Fúquene y Gachetá (Cundinamarca), y Susa, Simijaca y San Miguel de Sema (Boyacá).

En Fúquene, según el alcalde José Reinero Cañón, fueron anegados 200 predios aledaños a la represa, con lo que se afectaron 1.000 personas, y se declararon en pérdida total 80 hectáreas de maíz y arveja, y 720 de pastizales.

En Gachetá se estima que las aguas cubrieron 500 hectáreas.
Por su parte, el alcalde de San Miguel de Sema, Guillermo Salinas Espitia, señaló ayer que en su municipio se inundaron seis de las siete veredas y que hay unas 2.000 fanegadas afectadas, principalmente de fincas ganaderas.

"Los campesinos están luchando ahora contra el barro, la sedimentación y el buchón, que generan el desbordamiento de la laguna", afirmó Salinas.

El río Bogotá se desbordó sobre parque La Florida

El río Bogotá, declarado en alerta roja por las autoridades de emergencia, se desbordó, desde el pasado domingo, sobre los terrenos del parque La Florida, en el occidente de Bogotá, donde cubrió dos canchas de fútbol, alcanzó una de las estaciones de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), e inundó la vía que por Engativá conduce a la calle 80.

La capital colombiana se encuentra en alerta amarilla. Sin embargo, esta situación podría cambiar en cualquier momento, si se tiene en cuenta que los niveles del río ya están a 38 centímetros del rebose, a la altura de Gibraltar (Kennedy) y que las lluvias siguen registrándose con alta intensidad. Según la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), en los primeros 17 días de abril cayó el agua (190 milímetros) que tradicionalmente llueve en el mes (116 milímetros).

Mientras tanto, ese mismo río, aguas arriba, en la mañana de ayer rebasó la cota máxima en Chía, sobre el sector de La Caro. Todos los potreros ribereños en esa área quedaron completamente inundados. Y el agua ya estaba, en la tarde de ayer, tocando la Autopista Norte, en la salida hacia Bogotá.

Según la Corporación Autónoma Regional (CAR), se encuentra levantando un poco el jarillón a orillas del río, con la ayuda del Cuerpo Municipal de Bomberos.

Por otro lado, las lluvias elevaron el riesgo de alud en el barrio Tocaimita (Usme), en el suroriente de Bogotá, donde, pese al llamado del Fondo de Prevención y Atención de Emergencias (Fopae) para que 250 familias abandonen los predios, estas se niegan a hacerlo.

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