Debate en la Iglesia por cadena perpetua a violadores de niños

Secretario de Conferencia Episcopal se refirió al tema a pocas semanas de debate al referendo.

Muy pronto será  presentada en la Cámara de Representantes la ponencia del referendo que busca condenar a cadena perpetua a los violadores de niños, la polémica sobre este tema volvió a encenderse, esta vez, por cuenta de las declaraciones de monseñor Juan Vicente Córdoba, secretario general de la Conferencia Episcopal.

Cuando los reporteros que cubren la asamblea de obispos -que termina este viernes en Bogotá- le preguntaron si estaba o no de acuerdo con esta iniciativa, él contestó que todo dependía del delincuente y del tipo del delito.

“Cuando son enfermos psiquiátricos con psicosis severa, son personas compulsivas, que su problema es inconsciente y no pueden dejar de violar, no hay que recluirlos en una cárcel sino en un hospital psiquiátrico, donde se ayude a ese hombre que tiene una enfermedad”, dijo monseñor Córdoba. Estrictamente en estos casos, él considera que deben permanecer encerrados en centros psiquiátricos, si es preciso de por vida, pero que para ellos no aplicaría ni cárcel ni cadena perpetua.

Sin embargo, considera que el tratamiento debe ser diferente si se comprueba que el violador no tiene un problema psiquiátrico.

“Cuando hay otro violador que no está enfermo sino que comete un delito con sevicia,  que lo hace por el placer de violar, con ese debe haber un rango de posibilidades, un espectro de castigos proporcionales al delito, que puede ir desde un día en la cárcel a cadena perpetua”, dijo el jerarca al explicar que la condena debe ser gradual.

Según él –aclara- el castigo no puede ser igual para el que comete un “tocamiento” que para un violador que incurre en delitos muy graves y reiterativos, que puedan incluir asesinatos.

Sin embargo, monseñor Córdoba aclaró que esta no es la posición de la Iglesia –que siempre ha tomado distancia del tema-, sino una posición personal, no sólo como obispo sino como psicólogo que es. También insistió en que la justicia es la que debe tener la última palabra, siempre y cuando cuente con rigurosos diagnósticos médicos que establezcan la salud mental del violador.

Frente al caso de Luis Alfredo Garavito, Córdoba piensa que debería estar en un hospital psiquiátrico.  “Él no puede salir, donde salga, sigue violando”, enfatizó.
Córdoba reconoció que de ponerse en práctica estas sanciones, también tendrían que cobijar a los sacerdotes que se vean involucrados en casos  de abuso sexual, teniendo en cuenta que es una orden vaticana denunciarlos ante la justicia ordinaria.

‘Violadores no se pueden graduar de enfermos’

Aunque la senadora Gilma Jiménez -autora del proyecto de ley de referendo de cadena perpetua para violadores- celebró las declaraciones de Córdoba al respaldar de cierta forma su iniciativa, se apartó del hecho de que monseñor los considere enfermos.

“Monseñor Juan Vicente Córdoba está partiendo del principio de que hay unos violadores que son enfermos y otros no. Con excepción de casos como el de Luis Alfredo Garavito, quien tiene un cuadro de psicopatía, nadie puede afirmar que un violador está enfermo. Y si está enfermo, es una enfermedad incurable y con mayor razón debe estar encerrado en una cárcel”, le dijo a EL TIEMPO Jiménez.

La senadora del Partido Verde, quien diferenció en el manejo que debe tener el victimario cuando la víctima es un adulto o cuando es un niño o niña, agregó que si a los violadores se les “gradúa de enfermos se puede entrar en el terreno de justificar lo injustificable”.

Por su parte la concejal Martha Ordóñez, quien apoya el referendo, se mostró de acuerdo en que las penas sean graduales, y apoyó las declaraciones de monseñor Córdoba de aplicar condenas dependiendo de la severidad de los casos.

“La cadena perpetua no se dará en todos los procesos. Realmente es un avance que la Iglesia esté opinando y que piense que es posible un verdadero cambio legislativo”.

‘No es posición de la Iglesia’ 

A propósito, monseñor Rubén Salazar, presidente del Episcopado y arzobispo de Bogotá, aclaró que no hay una posición oficial de la Iglesia sobre este particular. Sin embargo, declaró no estar de acuerdo con la cadena perpetua para los violadores de niños, pese a considerar que sus delitos son de lesa humanidad.

“Al reo, por más extremo que sea su delito, hay que darle siempre la posibilidad de una rehabilitación. El desastre nuestro es que en Colombia nuestros centros penales no son de rehabilitación sino de hacinamiento y, por lo tanto, son escuelas del crimen”, dijo.

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