Por medio de un escrito, la Procuraduría General le solicitó a la
Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San
Andrés, Providencia y Santa Catalina (Coralina) un informe sobre las circunstancias en las que fue sacrificado un cocodrilo por la policía de la isla.
En
su solicitud, el Ministerio Público busca establecer quien dio la orden
de matar al animal que apareció en las playas de Sound Bay, en el sur
de San Andrés, lo cual, según las primeras versiones, provocó pánico y terror dentro de los bañistas.
Con
la información que se reciba y la visita que los delegados de la
Procuraduría General a Coralina se buscara establecer “si hay mérito
disciplinario en las conductas desplegadas por quienes dieron lugar a la muerte del animal”, cuya historia se conoció por un video aficionado publicado en diferentes redes sociales.
Las
primeras informaciones indican que la policía local sometió y amarró al
animal. En ese momento, cuando algunos de los presentes creían que lo
iban a trasladar a su hábitat o entregarlo a las autoridades
competentes, sin embargo uno de los agentes sacó su fusil y le disparó en tres ocasiones en la cabeza provocándole de inmediato la muerte.
Ante
esto, por medio de un comunicado, Coralina aseguró que dicho
“sacrificio” se hizo ante la peligrosidad que representaba el cocodrilo
para la comunidad, agregando que en la isla no había ninguna institución o entidad para hacer el traslado del animal.
“Este
Organismo de Control recuerda a las autoridades ambientales del país
que está vigente la Ley 84 de 1989, que prohíbe la crueldad para con los
animales, así como los artículos 249 a 252 del Código de Recursos
Naturales (Decreto 2811 de 1974), que establece los tipos de caza autorizados por la legislación colombiana”, precisa uno de los apartes de la decisión del Ministerio Público.






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